Este domingo, 8 de diciembre, se cumplen seis años del derrumbe del edificio del Cabildo de Arriba, en Santander, en el que murieron tres vecinos.

Se trata, además, del primer aniversario del trágico suceso tras la celebración del juicio, que tuvo lugar el pasado mes de junio y que se saldó con un acuerdo parcial entre las partes implicadas para retirar la pena de cárcel al constructor y dejar en dos años la del ingeniero.

Desde la Asociación de Vecinos de este céntrico barrio de la capital cántabra han señalado a Europa Press que están "contentos" por el hecho de que haya una condena -que no es firme, porque se recurrió-, aunque lamentan que los implicados no vayan a entrar en prisión.

En cualquier caso, destacan que con esta condena queda "constancia" de que el derrumbe fue "provocado" y no "accidentado", como ha indicado una portavoz del colectivo a esta agencia.

A consecuencia del desplome del edificio, el número 14 de la Cuesta del Hospital, perdieron la vida Gumersinda Colmenero, de 73 años, su hijo Jesús Manuel Gómez Colmenero, de 52, y Teodoro Monzón Flórez, de 76, mientras que Francisco Gómez Colmenero resultó herido.

El edificio había sido desocupado por las grietas aparecidas en él como consecuencia de la demolición del número 12, pero estas cuatro personas se encontraban en el momento del derrumbe recogiendo enseres personales.

La Audiencia Provincial imputó por homicidio imprudente al constructor Adolfo Menocal y el ingeniero Carlos Iturregui, como responsables de las obras realizadas en el edificio contiguo al que se vino abajo y se enfrentaban a peticiones de cuatro años de prisión cada uno.

Sin embargo, en el juicio las partes alcanzaron un acuerdo parcial, por el que se rebaja de 4 a 2 años la pena de prisión y se deja en 2 la inhabilitación profesional para el ingeniero Carlos Iturriegui mientras que se le retira al constructor Adolfo Menocal, que únicamente deberá pagar una multa de 1.500 euros.

Así, al ingeniero, se le imputan tres delitos de homicidio imprudente —uno por cada fallecido— uno de lesiones imprudentes y otro de daños imprudentes. Mientras, al constructor se le imputan tres faltas de homicidios imprudentes, una falta de lesiones y un delito de daños imprudentes.

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