La oleada de dimisiones y destituciones en la Agencia Tributaria este año no ha hecho sino aumentar la tensión política en torno al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Al mismo tiempo, estas salidas agravan la crisis interna en una institución que ha estado este año en el ojo del huracán por errores con el DNI falso de la infanta Cristina, el 'caso Nóos', la amnistía fiscal realizada por Bárcenas, o más recientemente el caso de la sanción millonaria a la cementera Cemex.

Desde junio —cuando el Gobierno destituyó a la entonces directora de la Agencia Tributaria, Beatriz Viana— ha habido 29 ceses o dimisiones en la Agencia Tributaria, de los cuales cinco han tenido lugar la semana pasada. La salida que ha desencadenado las sospechas de una injerencia política en la entidad ha sido la del director de Inspección de la Agencia Tributaria, Luis Jones, por discrepancias con el director de la AEAT, Santiago Menéndez, "en relación con nombramientos concretos y criterios para la reasignación de funcionarios", comunicó esta semana Jones.

Cemex y la destitución que desató la polémica

Y es que el caso más polémico fue la destitución, hace unas semanas, de una inspectora de la delegación Central de Grandes Contribuyentes por oponerse a un recurso que la cementera mexicana Cemex presentó contra la multa de 450 millones de euros que se le había impuesto.

Esta decisión provocó la renuncia del jefe de la delegación Central de Grandes Contribuyentes, Ignacio de Ucelay, de varios miembros de la cúpula y otros compañeros de la inspectora, entre ellos la cúpula de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF).

Posteriormente, el director de Inspección, Luis Jones, renunció por discrepancias con la Dirección en materias relacionadas con el personal, nombramientos concretos y criterios de reasignación de funcionarios.

Además, el director de la AEAT, Santiago Menéndez, ha destituido también en los últimos días a los delegados especiales de Galicia, José Luis Rodríguez Díaz; de Castilla y León, Miguel Santos Barrueco; y de Cantabria, Adrián Montejo Jiménez. Según la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda, en los casi dos años que van de legislatura se han producido más de 300 ceses en el organismo.

¿Relevo natural o purga política?

Tanto el sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda como la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado comentaron esta semana a 20minutos que estas últimas dimisiones llevaba a "pensar en la existencia de razones adicionales, con un sesgo ajeno a criterios técnicos", e instaban a la Agencia Tributaria a "despejar cualquier tipo de duda, porque si no las sospechas sobre la injerencia política podrían tomar cuerpo".

A una "caza de brujas" aludió también el PSOE después de que el propio Cristóbal Montoro dijera este viernes que la cúpula de la Uniddad de Grandes Contribuyentes estaba llena de socialistas, cuando la treintena de cargos que cesaron desde junio fueron nombrados bajo el Ejecutivo del PP.

Eso sí, el ministro de Hacienda negó cualquier tipo de "injerencia política" en la Agencia Tributaria —"cesan porque no les gusta el director general", ha justificado— y este domingo ha desafiado a que alguien demuestre que él ha dictado "orden política alguna" en la Agencia.

No obstante, es probable que haya más relevos, según avisó este sábado en una entrevista a La Razón Miguel Ferre, el secretario de Estado de Hacienda. Ferre ha asegurado que comparativamente los cambios en la AEAT son similares a los que han ocurrido en el pasado con la llegada de nuevos equipos directivos y ha defendido que los nuevos responsables son "tan profesionales" como los cesados. En este sentido, algunos medios ya dan por hecho el visto bueno de Montoro para que continúen los relevos en la AEAT, y de paso se avive todavía más la polémica.