El conflicto laboral en la empresa de limpieza Limasa continúa sin avances, pese a la intervención del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. De hecho, tras mantener una reunión de siete horas con el comité, las negociaciones están enquistadas y la convocatoria de huelga indefinida a partir del 20 de diciembre sigue sobre la mesa, así como la presentación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para conseguir el ahorro necesario de 7,1 millones de euros.

El encuentro, en el que a priori solo iba a haber "un intercambio de impresiones" entre los representantes sindicales, el alcalde y el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, se ha convertido, finalmente, en una maratoniana reunión, que ha acabado cerca de las 03.00 horas de este domingo y a la que, después de cuatro horas, acabó incorporándose el gerente, Rafael Arjona.

El Ayuntamiento ha puesto en esta ocasión sobre la mesa una nueva propuesta: si hay un marco de convenio colectivo hasta el 31 de diciembre de 2016 —prácticamente hasta el final de la concesión— solo se vería afectada en 2014 la paga de productividad —867 euros brutos, lo que supondría un descenso medio de un tres por ciento—, no el plus complementario, que quedaría congelado —este concepto sí se reduciría un 15 por ciento si se hablara únicamente de un acuerdo para el próximo año—.

En el caso de que la vigencia del convenio fuera de tres años, en 2015 y 2016 recuperarían de forma creciente parte de la paga de productividad: 330 y 660 euros, respectivamente, según ha indicado De la Torre, quien ha opinado que hay que valorar esta alternativa "desde la perspectiva de la situación económica de los ciudadanos".

Para hacer frente a ese coste, la dirección plantea no compensar el absentismo no justificado por accidente y no hacer efectiva la cesta de Navidad, cuestiones ambas recogidas en el actual convenio colectivo. De igual modo, se proponen cambios en el vestuario: en 2014 se daría una pieza, excepto en zapatos, que habría dos —invierno y verano—; en 2015 se mantendrían las dos actuales, y en 2016, habría un único juego.

El primer edil malagueño ha reconocido que las posturas son distantes y, por tanto, "se necesita un tiempo de reflexión", aunque también ha opinado que "hay tiempo" para llegar a un acuerdo. De hecho, ha quedado con los trabajadores en volver a reunirse tras este fin de semana.

Ha defendido que las condiciones de la plantilla de esta empresa "son bastante aceptables desde el punto de vista del salario en comparación con otros sectores del Ayuntamiento y sobre todo del privado". Y de nuevo ha abogado por la "empatía", en tanto que "el trabajador tiene que entender y ponerse en el papel del ciudadano y al revés", aunque ha incidido en que, en este caso concreto, "el esfuerzo debe ser más del empleado de Limasa".

"dos pasos para atrás"

La visión de los representantes sindicales no es, sin embargo, la misma, lamentando que tras esta última reunión "hemos dado dos pasos para atrás". Así, el presidente del comité de empresa, Manuel Belmonte (UGT), ha criticado que el objetivo del Ayuntamiento y de la dirección sea "destrozarnos el convenio colectivo", dejando claro que "estamos dispuestos a hacer un sacrificio, pero todo no puede ser a costa de los trabajadores".

De hecho, Belmonte ha declarado estar "muy sorprendido" tras esta reunión y ha afirmado no saber "qué es lo que quiere el alcalde, ya que no se habla de 6,8 millones de euros de ahorro, sino de ocho, nueve o 10 millones y siempre a costa de los trabajadores". "A eso no estamos dispuestos", ha apostillado.

"Estamos todos a una y vamos a ir hacia adelante para defender nuestros derechos", ha aseverado el dirigente sindical, haciendo hincapié, al igual que sus compañeros del comité de empresa, en que "si hay una parte que quiere llegar a un acuerdo somos los trabajadores".

La plantilla, que protagonizará una manifestación el 15 de diciembre, no contempla cerrar un convenio hasta final de 2016, sino únicamente estaría dispuesta a 2013, 2014 o, incluso, 2015. "Todo no puede salir de los trabajadores", ha subrayado Belmonte, rechazando cuestiones como la congelación de la antigüedad, la eliminación de la paga de productividad o la disminución del plus complementario. "Por ahí no vamos a pasar", ha advertido.

En este punto, Belmonte, quien ha denunciado que la dirección de Limasa "valore a la baja" las medidas propuestas por los trabajadores o, incluso, que "no las valore económicamente", ha dicho que están dispuestos a poner sobre la mesa la subida prevista en 2014 de en torno a 250 euros de la paga de productividad, pero a cambio exigen movimientos por parte de la empresa en referencia a los tres cargos de confianza o a la disminución de reparaciones de vehículos en talleres externos.

Por su parte, Francisco Morales, de CGT, ha considerado "tardía" esta reunión con el alcalde y ha opinado que "deja clara la tendencia del PP en sus ayuntamientos: primar el interés de los socios privados y las grandes empresas a costa de subir los impuestos a los ciudadanos y de aplicar recortes a los trabajadores".

MUNICIPALIZACIÓN

Los empleados contemplan como única solución para acabar con los continuos conflictos laborales la municipalización de la empresa, lo que, además, permitiría un ahorro en cinco años de entre 21 y 47 millones de euros; aparte de que "se puede hacer el trabajo por mucho menos dinero". En este punto, han reclamado un mayor esfuerzo por parte de los socios privados y "el mismo trato benevolente" que reciben éstos últimos.

Precisamente, sobre los privados De la Torre ha señalado que, sin haber cerrado aún nada con ellos, el compromiso es que si hay un esfuerzo por parte de los trabajadores, ellos renuncien, en caso de cerrar un acuerdo solo para 2014, a los beneficios de este año y del próximo.

Mientras tanto, continúa el calendario establecido para negociar el ERTE, cuya última reunión tendrá lugar este martes, día 10, así como para el convenio colectivo. Ese mismo día las partes tendrán que verse en el Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía (Sercla) para determinar los servicios mínimos de cara a la huelga; un aspecto en el que tampoco se espera que haya acuerdo.

De todos modos, el alcalde ha especificado que, aunque termine el proceso de negociación del ERE temporal, la dirección no lo presentaría ante la autoridad laboral inmediatamente, sino que se está dispuesto a apurar los 15 días contemplados por la ley con el objetivo de intentar alcanzar un acuerdo que evite su aplicación.

"Nosotros no queremos el ERTE, al igual que tampoco los trabajadores, y estimamos que ellos tampoco quieren la huelga porque nosotros no la queremos, por lo que lo lógico y natural es buscar posiciones de acercamiento hacia el acuerdo", ha concluido De la Torre.

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