El juzgado Contencioso-Administrativo número 2 de Castellón ha condenado al Ayuntamiento de Moncófar por tolerar los ruidos de un pub al aire libre y sin licencia desde el año 2010. Así, tendrá que indemnizar con 3.000 euros a uno de los vecinos afectados por el ruido al considerar que la conducta del consistorio fue de "abusiva tolerancia".

Así consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, en la que se estima la demanda interpuesta por un vecino, representado por el abogado Andrés Morey, contra el consistorio de Moncófar por la vulneración del derecho fundamental a la intimidad domiciliaria como consecuencia de los ruidos transmitidos por la actividad sin licencia de un pub.

Por ello, ordena al consistorio, quien "consintió" la actividad, a tomar las medidas "necesarias" para prohibir e impedir definitivamente el funcionamiento de la actividad o de cualquier otro negocio análogo en esa zona, en tanto no se garantice "fehacientemente" la imposibilidad de transmisión de ruidos a la vivienda del demandante, así como todos los requisitos legales exigibles.

Los hechos se remontan al año 2010, con la apertura del pub, que se instaló en un solar "con potente ambientación musical nocturna en la que se producían todo tipo de celebraciones e, incluso, actuaciones en directo sin autorización, careciendo además de cualquier insonorización por realizarse en un solar al aire libre o en unos cajones metálicos concebidos para transportar mercancías", según constaba en la demanda.

El demandante, ante la "desproporción" del ruido, solicitó al Ayuntamiento que en protección de los derechos fundamentales tomara la medida "más eficaz" y "acorde" con la situación "ilegal", es decir, que clausurara rápidamente la actividad "clandestina" para que cesaran los ruidos y la vulneración de su intimidad.

Sin embargo —según se expuso en la demanda— no se respondió "expresamente", y conociendo las molestias "no se impidieron y se continuó consintiendo la situación irregular hasta que se interpuso la acción judicial, "sufriendo un claro daño en su intimidad, así como en su integridad moral".

Frente a ello, la administración alegó que resultaba "incierto" que la actuación municipal y la del alcalde haya sido de mera dejación de funciones, "sino más bien al contrario, toda la actuación administrativa ha estado basada y fundada en los informes técnicos municipales y en las actuaciones de control de la legalidad de la actividad cuya licencia se solicitó". Esta actuación administrativa, según indicó el consistorio, se desarrolló "debidamente" y estuvo regida por la "celeridad posible" que los medios "limitados" del Ayuntamiento de Moncófar "permiten".

No tomó ninguna medida efectiva

Tras estudiar el caso y los documentos aportados por las partes —entre ellos las "numerosas" denuncias presentadas en 2011—, el juez estima que el Ayuntamiento no adoptó ninguna medida efectiva con la finalidad de hacer cesar el ejercicio de una actividad que "carecía de todo tipo de licencia", desarrollando un trámite administrativo "que ni siquiera ha acabado".

El magistrado cree igualmente acreditado que la actividad del pub vulneraba los niveles establecidos en el Real Decreto del Ruido, en lo referente a la zonificación acústica, así como en los fijados en la Ley de Protección contra la Contaminación Acústica, tal y como se deduce de los informes periciales aportados.

Estima por tanto que el consistorio ha lesionado los derechos fundamentales del demandante, "pues no ha aplicado las obligaciones legales existentes con el objeto de evitar estas lesiones", por lo que entiende que su conducta fue de "abusiva tolerancia", lo que "merece el reproche de funcionamiento anormal de los servicios públicos con su oportuna condena a indemnización al recurrente, el cual ha soportado dicha deficiencia municipal sin tener obligación legal de hacerlo".

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