Estudiantes chinos
Estudiantes chinos, durante su graduación, clave para su aceptación social y familiar. ARCHIVO

Los estudiantes de la ciudad china de Shanghai han obtenido recientemente los mejores resultados del mundo en las pruebas del último informe mundial del Programa Internacional de Evaluación de los Estudiantes (PISA), pero su exigente sistema educativo crea a la vez ventajas y carencias para la formación de los alumnos chinos.

El informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para el que se entrevistó a más de medio millón de quinceañeros en 65 países, suele aportar una influyente referencia para que los gobiernos puedan corregir o mejorar sus programas educativos, y también Shanghai ha obtenido una lección de ello.

Demasiada presión, carencias...

Al igual que otros sistemas educativos asiáticos, el chino (representado en el informe desde 2009 por Shanghai, dadas las fuertes diferencias socioeconómicas de las distintas zonas del inmenso país oriental) tiende a primar el cálculo y la memorización sobre la creatividad, el análisis y la capacidad de expresión.

A eso se suma en China una gran presión por parte de los padres, los profesores y la sociedad en general porque los jóvenes, casi sin excepción hijos únicos, logren un éxito académico que les permita competir por un buen trabajo en el país más poblado del mundo.

Suelen dedicar 13,8 horas semanales a estudiar y hacer deberes, frente a las 4,9 de la media mundial Esta presión, combinada con un enorme número de horas de estudio tan intenso que no deja tiempo libre para nada más, puede dificultar el desarrollo sano de su personalidad y de sus habilidades sociales, una crítica habitual desde Occidente a este sistema, que el catedrático de psicología Sun Shijin encuentra "razonable".

"Es cierto que en Asia se suele fomentar más el cálculo y la memorización de contenidos y no tanto la capacidad de análisis, la imaginación y la iniciativa personal", reconoció esta semana Sun, catedrático de la shanghainesa Universidad de Fudan, una de las más prestigiosas de China.

"Que Shanghai haya sacado los mejores resultados en las pruebas del PISA es una buena noticia, pero por otra parte, los alumnos chinos están dedicando más tiempo a estudiar que los de otras partes del mundo, y están haciendo un gran sacrificio", indicó, algo que les puede pasar factura.

Los cerca de 6.400 estudiantes de 155 escuelas de Shanghai que participaron en la prueba lograron los mejores resultados mundiales en matemáticas (613 puntos de media sobre 1.000), ciencias (580) y comprensión lectora (570) pero suelen dedicar 13,8 horas semanales a estudiar y hacer deberes, frente a las 4,9 de la media mundial.

Un sistema no válido para la sociedad informatizada

Los estudiantes chinos se ven obligados a esmerarse en ser muy buenos en el cálculo y en la memorización de contenidos, pero no se les enseña a expresarse, comunicar sus ideas o razonar en equipo. "Estas críticas son razonables, aunque la opinión de la sociedad está empezando a cambiar, poro aún no lo suficiente", dijo Sun.

Las pruebas del PISA "tienen sentido para una sociedad en desarrollo industrial, pero no para una sociedad informatizada"Las pruebas del PISA "tienen sentido para una sociedad en desarrollo industrial, pero no para una sociedad informatizada" y de servicios como empieza a ser la china, explicó.

En una sociedad desarrollada contemporánea es claramente mucho más importante fomentar las habilidades de creatividad y comunicación que las de cálculo y memorización de contenidos, dijo Sun, que cree que la sociedad china irá tomando conciencia de ello.

"Es bueno ver que nuestros estudiantes lo han hecho tan bien (en el PISA), pero vale la pena pensar si de verdad necesitamos tantos alumnos tan buenos en Matemáticas", dijo por su parte Zhang Minxuan, presidente de la Universidad de Profesores de Shanghái, a la prensa local.

Zhang fue también el director de las pruebas del PISA en Shanghái, celebradas en abril y mayo del año pasado. Los estudiantes shanghaineses tradujeron bien problemas prácticos reales en ejercicios matemáticos, pero tuvieron dificultades en el PISA para expresar y razonar los resultados obtenidos.

"Hemos descubierto que los que pasaron más de 11 horas semanales estudiando en casa no avanzaron más por ello, pero eso les impide descubrir otros talentos", lamentó Zhang.

"Es necesario un equilibrio" entre el estudio y el tiempo libre para el desarrollo personal, señaló Sun, que puso como ejemplo de virtud a Finlandia: "logra buenos resultados en el PISA, pero no hay una competitividad tan fuerte entre sus alumnos ni tienen tanta carga de estudio".

"Saben respetar a sus estudiantes, y China tiene algo que aprender de ellos", concluyó.