«La casa era un desfile diario de drogadictos. Hasta los yonquis lo confesaban, pero luego no firmaban el acta de aprehensión», explicaron ayer en la vista oral, según Ical. La anécdota la protagonizó Monchín cuando, en un receso le quitó la gorra a un Guardia Civil que le vigilaba, y se la colocó en la cabeza mirando hacia su familia, informó Europa Press.