pixel blanco
|
La mitad de los edificios andaluces podrían desaparecer si hubiera un gran terremoto. Las casas construidas hasta 1974 son las más vulnerables ante un temblor de tierra porque los arquitectos no estaban obligados a prepararlas frente a los seísmos.

Esto significa que del 1,7 millones de viviendas (terminadas hasta 2001) que hay en la comunidad autónoma, alrededor de 900.000 «podrían caerse o sufrir daños tan importantes que tendrían que ser derribadas si ocurriera un gran terremoto», según el experto de la Universidad de Granada Amadeo Benavent.

La magnitud de los seísmos se miden en la escala Ritcher del 0 al 8 (o mayor). Los movimientos de menos de cinco no causan deterioros y es a partir de este número cuando la gravedad de los daños sube hasta llegar a la destrucción total.

Benavent ha creado un modelo que permite conocer qué deterioro sufrirían los edificios ante un temblor de tierra y, por lo tanto, cómo atajarlo.

Que no se desplomen

«Ahora estamos trabajando en los llamados disipadores de energía, que refuerzan las estructuras de los edificios y que permiten que se deformen antes de llegar a romperse», matiza el investigador. El método intenta evitar el desplome de las casas.

La región sufrió el año pasado 456 movimientos de tierra, de los que sólo diez fueron sentidos por la población, según Mercedes Feriche, del área de Prevención del Instituto Andaluz de Geofísica. En 2005, la cifra fue de 1.154; de ellos, 13 fueron advertidos por los habitantes.

Cada día hay temblores de tierra, «lo que ocurre –asegura Feriche– es que la mayoría son de una intensidad tan baja que no son percibidos. Predecirlos es imposible».

Las provincias andaluzas con mayor peligrosidad sísmica son Granada y Málaga, según el mapa de la Norma de Construcción Sismorresistente Española.

Temblores históricos

El último terremoto destructor que afectó a Andalucía fue el del 25 de diciembre de 1884 y tuvo su epicentro en Arenas del Rey (Granada). Provocó 800 víctimas mortales y 1.500 heridos, destrozó 4.400 casas y causó daños en otras 13.000. Más reciente, también en Granada, fue el de Albolote de 1956, con una docena de muertos. Los últimos de mayor fuerza ocurrieron en diciembre de 1993, en Berja (Almería), y en enero de 1994, en Adra (Almería), con una magnitud de 5 y una intensidad VII. Hubo algunos daños materiales, pero no heridos.