La Plaza del Generalísimo, la de los Caídos de la División Azul o la calle de José Antonio Primo de Rivera son solo algunos ejemplos de cómo los españoles han convivido durante años con el homenaje en los espacios públicos a los artífices de la guerra civil y, posteriormente, de la dictadura.

La aprobación de la Ley de la Memoria Histórica por el Congreso de los Diputados en en octubre de 2007 supuso un espaldarazo definitivo para que los vestigios y símbolos del Franquismo fueran desapareciendo progresivamente de las calles o de los edificios públicos. 

En muchas ciudades y Ayuntamientos, ciudadanos particulares, colectivos sociales y partidos políticos presentaron iniciativas para cambiar los nombres de aquellas calles que aún recordaban la contienda civil y sus consecuencias o para retirar placas y estatuas conmemorativas.

Los casos más sonados

Algunas de estas propuestas salieron adelante, pero otras  no corrieron la misma suerte en función del color del partido político al frente del Gobierno municipal, lo que frenó en seco las expectativas depositadas por muchos ciudadanos en la Ley de la Memoria Histórica.

  • Boadilla del Monte (Madrid). Es el caso más reciente. El PSOE, en la oposición muncipal, presentó una iniciativa para que los vecinos pudieran manifestar su opinión sobre si procedía o no cambiar el nombre de dos calles. El Ayuntamiento realizó una encuesta telefónica que salió negativa y la oposición ha denunciado que la consulta tenía "truco" por la forma y el contenido de las preguntas formuladas. De momento, las vías seguirán llamándose Avenida del Generalísimo y calle de José Antonio.
  • Pelayos de la Presa (Madrid). Se trata del primer municipio de España instado a cambiar el nombre de sus calles con reminiscencias del Franquismo. Fue la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, la que emitió el primer dictamen para que el Ayuntamiento aplicara la Ley de la Memoria Histórica tras una inciativa presentada por el PSOE. Querían que se cambiaran la calle dedicada a Calvo Sotelo, ministro de la dictadura, y a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange.
  • Palma de Mallorca. Fue uno de los municipios más cumplidores en esta materia. Nada más aprobarse la Ley la adaptó a la normativa municipal mediante un decreto y a mediados de octubre de 2008 retiraba de sus calles el último vestigio del Franquismo, una cruz en homenaje a los caídos. La cruz retirada se encuentra, como todos los demás elementos, en el depósito municipal, tal y como establece la normativa.
  • Albacete. Su caso es significativo porque, incluso antes de estar ultimada la ley, el Ayuntamiento de la ciudad comenzó a hacer una relación de los símbolos que persitían en la vía pública con el fin de eliminarlos. Incluso, el alcalde instó al obispo de la ciudad a quitar de la fachada de la catedral la cruz y la placa conmemorativas, a lo que este no se negó.
El Ayuntamiento de Palma retiró el jueves pasado la "Cruz de los Caídos", ubicada junto a la Catedral y la Almudaina, en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica.

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/419014/0/cruz/caidos/palma/#xtor=AD-15&xts=467263
El Ayuntamiento de Palma retiró el jueves pasado la "Cruz de los Caídos", ubicada junto a la Catedral y la Almudaina, en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica.

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