Margarita Fernández
La extrabajadora de Emvipsa (la empresa municipal de vivienda de Vélez-Málaga) Margarita Fernández, denunció que la empresa la despidió cuandoa estaba embarazada. MARGARITA FERNÁNDEZ PÉREZ

Hace dos años que Margarita Fernández dejó de trabajar para la empresa municipal de vivienda del Ayuntamiento de Vélez-Málaga (Emvipsa) porque no le renovaron el contrato. Coincidió con el cambio de Gobierno en la localidad, que ahora rige el popular Francisco Delgado Bonilla. Desde entonces, Margarita, de 36 años, lleva metida en los tribunales para que la empresa la readmita por una salida que ella considera improcedente. "Fue todo una venganza del alcalde", cuenta a 20minutos.es.

El pasado mes de septiembre, después de varios procesos ganados, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le dio la razón. "Fue cuando estaba embarazada de tres meses y medio", recuerda Margarita. "En la sentencia le decía (a Emvipsa) que me tenían que incorporar, y cuál fue mi sorpresa que al día siguiente de incorporarme (ya en octubre) me mandan un burofax de despido, es muy surrealista".

Para Margarita, su caso se trata de "una persecución en toda regla". Cuando se fue a la calle por primera vez, llevaba 22 meses trabajando: "Entré a través de una oferta de trabajo del INEM. Al pasar los 22 meses me tenían que haber hecho fija, pero ese mismo mes en que cumplía el plazo me echaron", indica.

Durante esos dos años, hasta que llegó la sentencia del TSJA, Margarita estuvo en el paro —"cobré 7 meses y listo", matiza— y metida en juicios con la empresa. La espera también le dejó secuelas: "En todo este tiempo he desarrollado hipotiroidismo nervioso y he adelgazado 46 kilos"dice. "En mi juicio, el señor gerente le dijo al juez que para qué me iban a renovar si sabían que me iban a echar", añade.

La situación económica de Emvipsa

Antonio Martín, concejal de vivienda en Vélez-Málaga y consejero delegado de la empresa pública Emvipsa, explica a 20minutos.es que cuando llegó en octubre de 2011 a la empresa "había una sobredimensión de nóminas y se decide no renovar su contrato temporal, junto al de otras personas. Algunas no están de acuerdo con que no se les renueve y van a los tribunales".

La readmitimos un día y la despedimos al otro porque no teníamos dónde meterla Dos años después, cuando les llega la petición de readmisión de Margarita, Martín asegura que le respondieron al juzgado diciendo que no sabían "dónde ubicar a la mujer". "La readmitimos un día y la despedimos al otro porque no teníamos dónde meterla", defiende.

Margarita comenta que el motivo que constaba en su despido fue económico, algo en lo que coincide también el concejal: "No la readmitimos a ella y a otras personas más por causas objetivas debido a la situación tan precaria de la empresa", cuenta Martín. "Han pasado ya dos años, y ahora me encuentro en la situación de que un tribunal me da la razón y me echan, y es que estoy embarazada", defiende por su parte Margarita.

Según Antonio Martín, cuando Margarita fue despedida en octubre ellos no tenían constancia de su embarazo: "Fue en el acto de conciliación que tuvimos en noviembre cuando ella hizo constar que estaba embarazada, nosotros en ningún momento hemos despedido a una embarazada", alega. Y añade: "La hemos despedido por causas objetivas y motivos económicos". "Cuando me despidieron no me dio ni tiempo a decir que estaba embarazada, pero se me veía, y todos en el ayuntamiento lo sabían", se defiende Margarita.

Supieran o no de su embarazo, lo cierto es que esta exempleada —que ahora está de 5 meses— ha denunciado su despido "porque es un despido nulo", asevera. "El embarazo que yo tengo, al ser de gemelos, es de alto riesgo. Intento estar tranquila, pero es muy complicado".

La empresa le debe dinero

La situación económica de Emvipsa le ha hecho también contraer deudas con algunos de sus extrabajadores: "Durante unos meses me estuvieron reteniendo el sueldo que tenía reconocido", asegura Margarita. "Pedí por escrito a la empresa que me adelantara algo de lo que me debían, que eran más de 30.000 euros en salarios de tramitación, indemnizaciones y demás", continúa diciendo, para poder pagar la hipoteca y que no le embargaran el piso.

"En ese momento no me pagaron —añade—, y mi familia se tuvo que hacer cargo de la hipoteca y otros gastos". La deuda que Emvipsa tiene con Margarita en la actualidad es menor, pero sigue existiendo: "Hoy en día aún me deben unos 6.000 euros", asegura. "Mi marido lleva 4 meses sin cobrar y yo no cobro prestación alguna desde junio del 2012", denuncia.

Margarita resume que actualmente se encuentra "en esta situación tan desagradable y en mi estado, todo por que en la anterior legislatura hubo una moción de censura al PP y ahora que salió en estas últimas elecciones [en 2011] despidió a todo el personal que se contrató en la moción. ¿Venganza? No lo sé. ¿Cabezonería? Sí", sentencia.

Información elaborada gracias a la pista de RelampagoCB27

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