Cientos de iraquíes intentan desde hace semanas conseguir asilo político en España a través de su Embajada en El Cairo, debido al rumor que ha circulado entre la numerosa colonia iraquí residente en Egipto de que las autoridades españolas conceden asilo en sus cancillerías.

Según dijeron el miércoles fuentes consulares españolas, hay unas 600 solicitudes de asilo presentadas o a punto de presentarse en la embajada, y la mayor parte son peticiones para familias enteras, lo que eleva el número de demandantes a cerca de 2.000.

Los demandantes son cerca de 2.000, pero todavía no hay ninguna solicitud resuelta

Este fenómeno, que no sucede en ninguna otra legación diplomática de la capital egipcia, se debe a que España es uno de los pocos países que permite solicitar asilo en sus embajadas, sin que sea necesario hacerlo en la misma frontera o una vez dentro del territorio, como sucede en la mayoría de países europeos.

Lo más grave es que esta avalancha de solicitudes de asilo ya se ha producido previamente en la cancillería española Damasco, según confirmó por teléfono el embajador en esa capital, Juan Serrat.

Los demandantes en El Cairo, pese a serles comunicado con claridad que España no concede asilo político en las embajadas, sino que solamente tramita solicitudes, y que éstas tardan meses en responderse, no parecen desanimarse y siguen afluyendo a razón de decenas cada día.

Entre los solicitantes hay tanto suníes como chiíes o cristianos, hombres y mujeres, la mayor parte de clase media o alta, y abundan las personas (militares o altos funcionarios) relacionadas con el antiguo régimen de Sadam Husein.

Impresos especiales

Es tal la magnitud del problema que el ministerio de Exteriores ha tenido que preparar unos impresos especiales para los ciudadanos iraquíes, distintos a los impresos que rellenan los demandantes de otros países.

Aen alguna ocasión se han reunido 350 personas en el exterior de la cancillería, pese a que es muy improbable que se resuelva ninguna petición positivamente

El problema en El Cairo comenzó el pasado noviembre, pero se multiplicó en diciembre y continuó en enero, llegándose a reunir en algún momento 350 personas en el exterior de la cancillería, aunque siempre manteniendo el orden y sin crear perturbaciones callejeras.

Hasta el momento no se ha resuelto ninguno de los expedientes, y es altamente improbable que se resuelvan positivamente -dijeron las fuentes de la embajada de El Cairo-, dado el efecto llamada que acarrearía.

Además, el embajador Serrat consideró que los demandantes no reúnen en ningún caso el perfil de personas "cuya vida corra peligro por razones políticas", dado que ya han abandonado su país y viven en otro vecino como refugiados.