El mercadillo solidario organizado por los alumnos de segundo curso de Educación Social del campus de Cuenca ha recaudado entre 2.500 y 3.000 euros además de cinco carros de la compra llenos de productos de primera necesidad como aceite, azúcar y comida infantil, para el Banco de Alimentos.

Desde el 26 al 29 de noviembre los universitarios han organizado un mercadillo solidario destinado a recaudar fondos en Carretería y en el Centro Comercial como parte de sus tareas educativas pero con el objetivo de contribuir a esta causa solidaria escogiendo la colaboración con el Banco de Alimentos por su cercanía a los habitantes más necesitados de Cuenca por lo que los dos últimos días los hicieron coincidir con la 'gran recogida' organizada por esta ONG a nivel nacional.

La profesora encargada de la coordinación, Belmar Ferrándiz, se ha mostrado muy satisfecha tanto del resultado como de la participación. Ha explicado a Europa Press que además del dinero y los alimentos recaudados han entregado al Banco de Alimentos los objetos que han quedado sin vender para que ellos los distribuyan entre otras ONG de la ciudad.

"La experiencia ha sido tan satisfactoria que el mismo sábado, cuando terminó el mercadillo, los alumnos, a pesar del cansancio acumulado, estaban pensando ya en nuevas ideas para la edición del próximo año", ha manifestado.

Ha resaltado la idea presentada, y aceptada, al Banco de Alimentos por los estudiantes para poder completar todo el ciclo de ayuda al necesitado y tras la recogida de fondos, poder ayudar en la compra y reparto de alimentos a los más necesitados, "lo que demuestra la implicación de los jóvenes en este proyecto", ha asegurado.

Ferrándiz ha asegurado que le ha sorprendido la entrega de los alumnos en un proyecto que surgió de ellos y que les ha llevado a ampliar los horarios establecidos "haciendo frente a situaciones bajo cero" empujados por la concienciación que estaban logrando entre los vecinos.

También ha destacado la responsable la colaboración tanto de empresas como de los ciudadanos donde en ocasiones los que están en una peor situación "son los que más colaboran con lo poco que tienen y los que mejor están giran la cabeza", ha explicado la profesora.

En el balance de la actividad, Ferrándiz ha lamentado la actitud de algunas personas que preguntaban si la ayuda iba dirigida a inmigrantes o vecinos de Cuenca "a lo que los alumnos respondían siempre que era para necesitados sin distinguir el origen de los mismos".

Sin embargo esta profesora se queda con la parte positiva "soy optimista y me gusta ver la botella medio llena", ha dicho Ferrándiz para quien aunque hay cosas por mejorar éstas se harán poco a poco y con el tiempo, deseando que no se tuvieran que recurrir a iniciativas como esta para cubrir las necesidades más básicas de los ciudadanos.

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