El 14% de los coches pasa cerca de los colegios demasiado rápido
La Policía Municipal contabilizó el año pasado 194 atropellos infantiles, 50 de ellos a menores de cinco años. (SERGIO GONZÁLEZ) SERGIO GONZÁLEZ

La fría estadística dice que el año pasado hubo menos niños atropellados; sin embargo, los padres no sienten que las proximidades de los colegios sean precisamente lugares seguros para sus hijos.

El Ayuntamiento de Madrid, la Fundación Mapfre y el Defensor del Menor presentaron ayer las conclusiones de un estudio que consistió en vigilar durante 22 días los aledaños de catorce centros escolares de la capital para ver el comportamiento de los conductores.

Los datos desvelan que el 14,3% de los coches iba más rápido de lo permitido (30, 40 o 50 km/h, dependiendo de la vía).

El 14,3% de los coches iba más rápido de lo permitido

Pueden parecer pocos, pero también "pueden hacer mucho daño", como señaló Miguel María Muñoz, de la Fundación Mapfre, quien destacó la coincidencia del porcentaje con el de los conductores imprudentes estimado por las aseguradoras.

La Policía Municipal contabilizó el año pasado 194 atropellos infantiles, 50 de ellos a menores de cinco años.

Este dato supone un descenso del 16% de los atropellos, en comparación con los 232 niños del año 2005.

Durante el estudio, en varias ocasiones los radares de la Policía echaron humo. Fue cuando se captaron velocidades de 75, 86 y hasta 91 kilómetros por hora.

El colegio con más infractores: el Menéndez Pelayo, en la calle Méndez Álvaro, donde el 50% de los vehículos iba demasiado rápido. El deplorable récord (91 km/h) ocurrió en Reina Victoria, en Moncloa.

Sin vigilancia policial

La mayoría de los niños de ESO y primaria del colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, situado precisamente junto a Reina Victoria, van acompañados a la escuela por algún familiar o cuidador, según varias madres.

Nuria nunca vio en siete años un agente municipal vigilando los accesos al centro de su hijo

"De casa al cole hay muchos pasos de cebra y en Reina Victoria los conductores no respetan ni máximos de velocidad ni semáforos", se queja Nuria Andreu, madre de un niño de 10 años. Andreu no ha visto en los siete años de escolarización de su hijo ni un solo agente municipal vigilando los accesos al centro.

La portavoz de la FAPA Giner de los Ríos, Mercedes Díaz, recordó que los padres llevan tiempo reclamando "que se generalice la figura del agente que en otros municipios de la región regula el tráfico a la entrada y salida del colegio".

Desde el Ayuntamiento señalan que la Policía no puede vigilar los 1.186 centros, pero "sí aquellos en los que se detecte inseguridad, si las APAs lo solicitan".

Atropello: el accidente más mortal

La mayoría de los accidentes que se producen en Madrid son colisiones, sin embargo los más mortales son los atropellos.

En 2005, último año del que se tiene estadística cerrada, hubo 1.889, 28 de los cuales fueron mortales.

El Ayuntamiento dice trabajar para que los atropellos desciendan un 25% en 4 años, pero la tendencia parece inversa

En comparación, en las 17.817 colisiones de ese año hubo 33 fallecidos. El Ayuntamiento asegura que trabaja para reducir los atropellos, y se ha fijado la meta de que desciendan un 25% en cuatro años.

Sin embargo, la tendencia parece ser inversa: hubo 1.805 atropellos en 2002, 1.773 en 2003, 1.587 en 2004 y el récord de 1.889 en 2005.

Al salir de clase

  • Rafaela Segovia tiene tres hijos: "Casi atropellan a mis hijos". Rafaela ya no deja que sus hijos vayan solos al colegio. Hace unas semanas estuvo a punto de atropellarlos un coche que se saltó un semáforo en la calle Reina Victoria y desde entonces ella no se fía.
  • Mario López recoge a sus hijos y sobrinos: "Aquí no saben de educación vial. Es lo que más me llamó la atención de España, lo poco que se respeta al peatón. En Holanda, donde vivíamos antes, era mucho mejor. Aquí es que nadie respeta las normas, es una locura".
  • Nuria Andreu con su hijo Álvaro de 10 años: "No me sorprende que vayan a 90 por hora". En la calle Reina Victoria es muy habitual ver coches que se saltan los semáforos y van con exceso de velocidad, dice Nuria. Ella seguirá varios años acompañando a Álvaro.