"Desde hoy se prohíbe / usar el cuarto de baño, / y hacer las necesidades / como antes, por el caño". Así reza el bando municipal que hizo público el miércoles el alcalde de Íllora entre sus vecinos.

El regidor, el andalucista Antonio Toral, ha usado el sarcasmo para poner de manifiesto que, aunque no tienen depuradora, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (GHG) les ha prohibido verter aguas residuales. Al parecer, la CHG ha cancelado la autorización que tenía el Ayuntamiento desde 1989 para verter aguas residuales al río Genil.

Pero el bando continúa, ya que las restricciones no sólo afectan al uso de los retretes. "Los platos con agua sólo, / pues se prohíbe el mistol, / y lavadoras sin cloro / y secar los platos al sol", prosigue el documento.

El Consistorio lamenta que la depuradora prevista por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta se encuentre aún en fase de anteproyecto, por lo que la resolución del CHG le parece "absurda y de imposible cumplimiento".

Optimismo

Sin embargo, y aunque advierte de que los vertidos tendrán «el carácter de no autorizados a todos los efectos», el alcalde concluye el bando animando a sus conciudadanos al optimismo: "Vecinos del municipio / se pronuncian con gracejo: / ya no tendremos la pega, / para pillar al cangrejo".