Benedicto XVI
El papa Benedicto XVI. (Danilo Schiavella / Efe) Danilo Schiavella / Efe

El papa Benedicto XVI aconsejó el lunes a los jóvenes "la castidad de los gestos y de las palabras" durante el periodo del noviazgo para preparar el matrimonio, en el mensaje publicado hoy para la XXII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará el 1 de abril.

En el mensaje de Benedicto XVI, dedicado a todas las formas de "amor", se explica a los jóvenes que "aprender a amarse como pareja es un camino maravilloso, aunque necesita un aprendizaje laborioso".

La castidad permite madurar en el amor y ayuda a desarrollar el respeto del otro

Y añade que "el período del noviazgo, fundamental para construir el matrimonio, es un tiempo de espera y de preparación, que hay que vivir en la castidad de los gestos y de las palabras".

Según el Papa, la castidad permite "madurar en el amor" y "ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto del otro", que son "características del verdadero amor que no busca en primer lugar la propia satisfacción ni el propio bienestar".

Ignorar los prejuicios

Asimismo, Benedicto XVI indica a los jóvenes que a la hora de formar su matrimonio no hagan caso del "prejuicio difundido" sobre que el cristianismo "con sus mandamientos y sus prohibiciones, pone obstáculos a la alegría del amor e impida en particular disfrutar plenamente aquella felicidad que el hombre y la mujer buscan en su recíproco amor".

Invita a los jóvenes a "renunciar con alegría" a algunas diversiones y a aceptar "de buena gana los sacrificios"

Pero en el mensaje también se explica, que si "el matrimonio cristiano es una verdadera y auténtica vocación en la Iglesia", igualmente, hay que estar preparado a decir "sí", "si Dios os llama a seguirlo en el camino del sacerdocio ministerial o de la vida consagrada".

Otro tipo de amor para el Papa es "el de la vida cotidiana, con sus múltiples relaciones" y en el que pide a los jóvenes que cultiven sus propios talentos "no sólo para conquistar una posición social, sino también para ayudar a los demás a crecer", así como a desarrollar las capacidades, para ser "testigos de la caridad".

El Pontífice invita a los jóvenes a "renunciar con alegría" a algunas diversiones y a aceptar "de buena gana los sacrificios necesarios".

También les aconseja imitar la vida de los santos, "que son el canal y el reflejo de este amor original" y entre ellos citó la obra de Madre Teresa, que reconoció "el rostro desfigurado, sediento de amor, en el rostro de los más pobres entre los pobres".

"La fuente del amor verdadero es Dios"

Benedicto XVI también dice a los jóvenes que "la fuente del amor verdadero, que es única: es Dios" y que la "manifestación del amor divino es total y perfecta en la Cruz", cuando Cristo "murió por todos nosotros".

Benedicto también exhorta a "amar a todos, sin distinción, también a los enemigos, 'hasta el extremo'".

El Papa se despide de los jóvenes con una invitación a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que se realizará en Sydney en el 2008.