Arreglarse los dientes ya no es sólo cosa de niños. Desde hace unos años, los adultos han tomado conciencia de su boca y también pasan por los dentistas para mejorar su dentadura.

De hecho, desde el año 2000, ha crecido de forma espectacular el número de adultos que están en un tratamiento de ortodoncia. Si en ese año era el 5% de los que llevaban aparato, hoy en día esa cifra alcanza el 25%.

Para los expertos, las razones son principalmente dos. En primer lugar, la imagen. «Vivimos en un mundo en que la imagen tiene mucho peso y la gente es consciente de que su dentadura es parte fundamental de ésta», explica el odontólogo Julián Aguirrezabal, representante de los dentistas en la Academia de las Ciencias de Bilbao. Es el caso de Ainhoa, una joven vizcaína de 29 años que el pasado año llevó un aparato para corregir sus dientes. «Me iba a casar y quería arreglarme la boca antes de la boda, pero sobre todo lo hice por salud; la boca es un foco de enfermedades y hay que tenerla bien», cuenta, satisfecha con el resultado.

La otra razón de este incremento de las ortodoncias entre los adultos es la bonanza económica. «La gente cuenta con más dinero que antes y se lo puede permitir», indica Aguirrezabal. Y es que el tratamiento de ortodoncia no es precisamente barato, ya que suele costar unos 3.000 euros de media.

Tratamiento largo

Llevar una ortodoncia no es un plato de muy buen gusto y, menos, un proceso rápido. Además del tiempo que hay que llevar el aparato fijo, que va en función de cada caso, después hay que seguir el tratamiento con aparatos posicionadores durante la noche. En algunos casos, incluso, para toda la vida.

«Yo llevé el fijo 18 meses y la verdad es que era una pesadez, porque no podía comer todo lo que quería», comenta Ainhoa. Ahora lleva un posicionador que no se ve, pero no le preocupa porque «éste no molesta».

1.500.000 españoles lo llevan

En España, que cuenta con una población de unos 44 millones de habitantes, 1.500.000 personas siguen un tratamiento de ortodoncia. De ellos, la mayoría es menor, pero entre el 20% y el 25% es adulto, que ha optado por el aparato para mejorar su imagen. «La gente ya ha perdido aquel miedo a ir al dentista», señala el doctor Aguirrezabal.