Piero Alfini
Piero Alfini. (Eros Albarrán)
Cada vez es más habitual encontrar tiendas que vendan pasta fresca. Lo que ya no es tan común es poder ver cómo se hace el alimento que luego se va a vender. Eso es lo que hacen Piero y Mònica, un argentino y una catalana, en el mercado de Gràcia.

Como toda familia argentina con raíces italianas, Piero aprendió a disfrutar y elaborar la pasta en casa y perfeccionó la técnica en Nueva York. Hace cinco años que está en Barcelona y dos y medio en Gràcia. Mònica y él viven en el barrio y éste fue el motivo por el que escogieron este mercado para abrir el comercio. Con ellos trabaja, Raúl. Los tres, mano a mano, preparan la pasta y atienden a los clientes.

Su clientela es básicamente «jóvenes de no más de 40 años», pero Mònica bromea diciendo que sus mejores clientes son los niños. «Es una manera de conseguir que coman verdura», comenta al hablar de los rellenos vegetales y de otro tipo que tienen sus pastas. Cuando abrieron les compraban macarrones y pastas más tradicionales, pero dicen que ahora les compran de todo. «Son pastas tan gustosas que algunos no le ponen ni salsa», remata Piero.

El de Gràcia es un mercado que recoge las nuevas tendencias culinarias. Además de esta tienda especializada en pasta, cuenta con una parada dedicada al sushi (cocina japonesa) e incluso una de comida iraní. Éste fue, para ellos un factor decisivo a la hora de escoger mercado.

Ingredientes

300 g de raviolón de provolone con cebolla confitada. 60 g de tomate seco. Parmesano rallado. Albahaca. Un diente pequeño de ajo. Sal, pimienta y aceite (piñones opcional).

Elaboración

Triturar el aceite, el tomate, el parmesano, la albahaca, el ajo, la sal y la pimienta con la batidora. Hervir la pasta en abundante agua un par de minutos y escurrir. Servir los raviolis y cubrir con el pesto.