aurel bunda
Aurel Bunda. (E. Bruguera)
Bunda es uno de los tres arciprestes que el Patriarcado Ortodoxo de Rumanía ha destacado en España en los últimos cinco años ante la multiplicación de inmigrantes de aquel país. «Una gran volumen –explica– que podemos cifrar en unos 50.000 ciudadanos con certificado de residencia en Catalunya, pero que puede llegar hasta los 120.000 si tenemos los pendientes de regularización».

El flujo migratorio ha convertido a la comunidad rumana en la más numerosa entre los ortodoxos y ha hecho de sus iglesias  «punto de acogida y encuentro de recién llegados que buscan trabajo, comida o alojamiento. Unas necesidades que afrontamos sin perder de vista que lo principal es mantener vivos el culto y la liturgia».

Del crecimiento de la comunidad rumana dan fe las cifras de la parroquia ortodoxa de San Jorge, ubicada en dependencias cedidas por la parroquia católica de Sant Ferran. «Agradecemos la buena voluntad del Arzobispado católico de Barcelona, pero la liturgia de cada domingo ya suele atraer a nuestra pequeña sala más de 300 fieles, vienen más de 2.500 personas por Pascua, y ya hemos tenido mareos y desvanecimientos en las más de tres horas de ceremonia. Debemos construir un templo ortodoxo propio».

«La fe ortodoxa –concluye– es un excelente canal de acogida e integración porque entronca con las tradiciones cristianas de aquí y nos permite romper una cierta imagen de mendicidad y delincuencia. La inmensa mayoría de inmigrantes rumanos trabajan, compran pisos y casas, creen en Dios como los católicos... y, además, van a la iglesia».