Las autoridades británicas sacrificaron a los 159.000 pavos de una granja en Holton (en el condado de Suffolk, al este de Inglaterra), después de que la Comisión Europea confirmase que miles de aves de esa explotación murieron por esta cepa. El virus puede ser mortal si pasa a los humanos, pero los expertos creen que el riesgo para la salud pública es mínimo.