Yihadista
Un yihadista en un vídeo difundido por el Ministerio del Interior. MINISTERIO DEL INTERIOR

El proceso de radicalización de un yihadista en España dura unos cinco años, se inicia antes de cumplir los 30, se desarrolla con reuniones en domicilios y lugares de culto, en compañía de otros, y siempre está dirigido por líderes carismáticos: no hay "lobos solitarios". Estas son las conclusiones más relevantes del estudio sobre el cuándo, donde y cómo se radicalizaron los 78 yihadistas condenados por terrorismo y los 6 suicidas de Leganés (el séptimo ya había sido condenado), entre 1996 y 2012, presentado este lunes por el investigador principal en esta materia del Real Instituto Elcano, Fernando Reinares.

Ninguno de los yihadistas se consideraba un "lobo solitario", ya que todos formaban parte de organizaciones y células terroristas, según Reinares, quien afirma que "valoran más formar parte de un grupo o estructura que actuar solos". El investigador sostiene que, al contrario de lo que sucedió en Reino Unido, los imanes en España han mostrado una oposición hacia la presencia de radicales en las mezquitas y, en muchos de los casos, han tenido "reacciones violentas" contra individuos que querían gobernar la mezquita o usarla con un fin radical.

Casi la totalidad de estos terroristas iniciaron su radicalización cuando tenían menos de 30 años en un momento histórico que toma como referencia, en los años noventa, las guerras de Argelia, Bosnia y Chechenia y, ya desde 2001, los atentados del 11-S y las guerras de Irak y Afganistán siempre, en ambos periodos, con el trasfondo del conflicto palestino.

Todos los yihadistas del pasado eran "vulnerables" a las influencias de líderes carismáticos que propagan esta ideología Todos ellos eran "vulnerables" a las influencias de líderes carismáticos que propagan esta ideología y que, en la actualidad, se dirigen a jóvenes musulmanes de segunda generación, es decir, descendientes de inmigrantes procedentes de países musulmanes, e identificados con el conflicto en Siria y Mali. El estudio revela que la Comunidad de Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana son, por este orden, los principales focos de radicalización en España, si bien Reinares advierte de que, en los últimos años, se ha detectado una creciente importancia de Ceuta y Cataluña, donde el escenario se ha triplicado frente a la estabilidad en la que ha entrado Madrid.

No se radicalizan solos

El experto destaca que este fenómeno es "autóctono", es decir, que casi la totalidad de las personas se convirtieron en yihadistas en España, en procesos que se desarrollaron siempre en áreas metropolitanas que coinciden con sus lugares de residencia, sin viajar a otros países. Ya en la ciudad, el estudio apunta a los domicilios privados y los lugares de culto -mezquitas y oratorios pequeños- como los ámbitos predominantes de la transformación de estas personas, seguidos de los pequeños comercios, que fuera del horario comercial operaban como centros de captación, muchos de ellos, en el barrio madrileño de Lavapiés, donde esta actividad se ha incrementado en los últimos años, al igual que en las cárceles.

El "modus operandi" consistía en adoctrinar a jóvenes vulnerables que acudían a reuniones en mezquitas, para después derivarles a sus domicilios donde se radicalizaban hasta que se consideraban aptos para realizar actividades terroristas en un proceso que dura entre 4 y 5 años desde el momento inicial en que eran captados. El trabajo subraya que los yihadistas no se radicalizaron solos, sino que es un proceso que se hace en compañía de otros que son instruidos no por líderes religiosos como Abu Hamza en Londres, sino por activistas de la causa como Abu Dahdah, líder de Al Qaeda en España, que fue puesto en libertad el pasado mayo tras 12 años en prisión.