La Junta de Andalucía ha entregado este lunes el I Premio Nido, organizado por la Asociación para la Promoción del Acogimiento Familiar (Apraf), a una familia jiennense por su "labor y dedicación" durante los diez años en los que ésta ha estado acogiendo a menores dentro del Programa de Acogimiento de Menores de la Administración andaluza.

Según ha informado la Junta en una nota, el encuentro ha contado con la presencia de la delegada del Gobierno andaluz en Jaén, Purificación Gálvez; la delegada territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Ángeles Jiménez, y el presidente de Apraf, Juan Antonio García, quienes han dado la bienvenida a las familias y han destacado su "solidaridad, altruismo y dedicación", que, en opinión de Gálvez, permiten que "los niños que se encuentran bajo la protección de la Junta de Andalucía puedan convivir en el seno de una familia".

En concreto, el premio de esta primera edición se ha otorgado a la familia formada por Rafael Cabrera Hinojosa y María Dolores Espinosa Bonilla, que iniciaron su andadura en el año 2001 y han acogido a 18 menores en distintas modalidades de acogimiento, tanto simple de urgencia como permanente, y que en la actualidad tiene acogidas con carácter permanente a dos hermanas y a un menor en urgencia.

La delegada de la Junta ha explicado que el premio "nace tras casi una década de dedicación de Apraf-A al Acogimiento Familiar en Jaén, con el objetivo de reconocer y elogiar a aquellas familias que hayan destacado en su dedicación a esta labor durante estos años, ya que son el pilar básico para que el acogimiento siga creciendo como referente principal de atención a la infancia".

De este modo, este premio pretende "visualizar la dedicación anónima que las familias acogedoras realizan en su día a día con estos pequeños y, asimismo, ensalzar el empeño y el reto que afrontan cuando ponen su vida a disposición de la infancia".

Acogimiento familiar

Según ha recordado la Junta, Apraf actúa como entidad colaboradora de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, gestionando desde el año 2006 el Programa de Acogimiento de Menores en la capital y provincia, que se enmarca dentro del espacio de intervención con los menores que están bajo la acción protectora de la Administración pública.

El objetivo, según ha incidido Gálvez, es "dar respuesta a las necesidades de determinados niños que no pueden ser atendidos adecuadamente por sus padres o tutores, a través de la convivencia e integración en otro núcleo familiar estable donde puedan recibir una atención integral".

Para "potenciar" el acogimiento familiar, la Consejería del ramo ha diseñado un Plan Estratégico de Fomento del Acogimiento Familiar, con el lema 'Siempre en familia', cuyo objetivo es "evitar el acogimiento residencial de menores con edades cero a seis años, y fomentar el acogimiento profesionalizado para los menores con necesidades especiales".

Este plan se traduce en una serie de actuaciones concretas, como el desarrollo de campañas de captación dirigidas a colectivos de profesionales y a familias, entre ellos, profesionales educativos, sanitarios, asociaciones de afectados, universidades, agentes sociales de la comunidad, y ciudadanía en general.

Entre sus principales proyectos se encuentra "realizar campañas específicas para menores de siete a 15 años con necesidades especiales, dirigir las campañas de captación a colectivos profesionales de las ciencias médicas, sociales y comportamentales, concienciar e implicar a los profesionales de los centros en la captación de familias, implicar a los medios de comunicación y a las familias acogedoras en la difusión, y formar a las familias acogedoras para trabajar con los menores sus emociones a través del proyecto 'Viaje a mi Historia'".

Tipos de acogimiento

El acogimiento familiar es, desde el punto de vista de la Administración andaluza, "una alternativa de convivencia" frente al internamiento residencial cuando por diversos motivos el niño no puede continuar viviendo con su familia biológica, así como "una medida complementaria" que "no tiene como objetivo la sustitución de la familia de origen del menor, como ocurre en el caso de la adopción". Para hacerla posible, según se añade, "es imprescindible el compromiso social, la voluntariedad, colaboración, altruismo y solidaridad de las familias acogedoras".

El programa de acogimiento familiar cuenta con una subvención de 225.900 euros de la Junta y presenta diversas modalidades. Así, en función del núcleo en el que se produce puede ser "acogimiento en familia extensa cuando existe una relación de consanguinidad o afinidad de hasta tercer grado con el menor y los solicitantes del acogimiento; o en familia ajena, cuando no existen lazos de parentesco entre el niño y quienes le acogen".

Asimismo, teniendo en cuenta la duración y las necesidades del menor, el acogimiento puede ser "familiar simple, familiar de urgencia y familiar permanente". El primero tiene una duración de entre uno y dos años y se realiza "cuando está previsto que el niño vuelva con su familia o pase a una medida de protección más estable, siendo aconsejable que exista una continuidad en las relaciones con su familia biológica".

El acogimiento familiar de urgencia es una modalidad del anterior, en la que se trata de "dar respuesta a situaciones de emergencia que requieren una separación inmediata del menor de su núcleo familiar y se pretende evitar su paso por un centro residencial". Es exclusivo para menores de entre cero y seis años y suele tener una duración máxima de seis meses.

Por su parte, el acogimiento familiar permanente se lleva a cabo por tiempo indefinido "cuando no está previsto que el niño vuelva con su familia de origen y por ello es necesaria una mayor estabilidad". En muchos casos se prolonga hasta que el menor alcanza la mayoría de edad o se emancipa.

Menores con necesidades especiales

Los menores con necesidades especiales son "aquellos que tienen a partir de siete años, forman parte de grupos de hermanos, tienen algún tipo de enfermedad grave, discapacidad o bien han sido víctimas de malos tratos, abusos sexuales o han padecido problemas de conducta", según ha concretado la delegada de Igualdad, Ángeles Jiménez, para quien "resulta especialmente importante" potenciar el acogimiento entre estos menores.

Las familias acogedoras tienen que pasar, en todos los casos, por un proceso de valoración de idoneidad, pero en el caso de los acogimientos de urgencia, deben tener "disponibilidad total y en cualquier momento". En los casos de acogimiento profesionalizado, además de la idoneidad es necesario contar con una "información específica".

Finalmente, atendiendo a la forma de constitución, el acogimiento puede ser administrativo, que se formaliza por parte de la Administración pública cuando hay consentimiento expreso de los padres o tutores, o judicial, cuando ha de ser constituido por el órgano judicial competente, por no existir consentimiento de los padres.

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