El doctor Joaquín Latorre Martí que vio el cadáver del policía por cuya muerte ejecutaron en 1974 al anarquista Salvador Puig Antich declaró el jueves ante el Tribunal Supremo que Francisco Anguas "presentaba al menos cinco orificios por impacto de bala" y no tres como aseguraba el informe oficial de la autopsia.

El testimonio del doctor Joaquín Latorre Martí avala la tesis, que sostienen las hermanas del joven anarquista, de que los disparos que mataron al policía Francisco Anguas el 25 de septiembre de 1973 no fueron efectuados por Puig Antich y que la muerte del agente se produjo durante un tiroteo en el participaron otros miembros de las Fuerzas de Seguridad.

Ráfaga de cinco disparos

"El declarante está seguro, y así lo hace constar en este acto, que el cuerpo presentaba al menos cinco orificios por impacto de bala, dispuestos en alineación y a modo de ráfaga, en sentido ascendente a partir del muslo derecho hacia abdomen y hemitórax izquierdo", señala la declaración de Latorre, a la que ha tenido acceso Efe.

Este testimonio podría avalar la tesis de que el policía no murió por los disparos que hizo Puig Antich
El médico, cuyo testimonio fue propuesto como testigo por la familia de Puig Antich, era en la época de los hechos ayudante del médico Ramón Barjau en el hospital Clínico de Barcelona, al que el policía llegó ya cadáver conducido por "un grupo de personas corriendo" y en medio de "un gran tumulto".

Barjau ya declaró en el Tribunal Supremo que cuando vio el cuerpo de Anguas tenía al menos cinco impactos de bala, aunque el informe oficial de la autopsia practicada en su día al cadáver -que fue realizada en una comisaría y no en el hospital- señaló que sólo había recibido tres balazos.

En este sentido, Latorre añadió hoy que "días después tuvo conocimiento por información periodística (...) que el cadáver, según los informes médicos forenses, presentaba sólo tres heridas o impactos de balas, sabiendo también por este medio periodístico que la autopsia se había practicado en una comisaría".

Una 'alcaldada'

"A la vista de aquella información sobre el número de heridas del cadáver, el declarante consideró que se había tergiversado la realidad de los hechos según él los percibió, lo que calificó entonces de 'alcaldada'", añade la declaración.

Ese día, en el hospital también ingresó Puig Antich, al que Latorre, que no conocía entonces su identidad, extrajo una bala de la mandíbula y otra del hombro izquierdo.

Los policías requirieron que le diera el alta inmediatamente a Puig Antich, que ellos arreglarían el asunto dándole un 'paseo' por Montjuïc

El médico dijo hoy que impidió a varios policías entrar en la sala en la que estaba el anarquista y que los agentes "requirieron al declarante para que le diera el alta inmediatamente y que el asunto lo arreglarían ellos dándole un 'paseo' por Montjuic".

Nuevas diligencias

Las declaraciones de Barjau y Latorre son dos de las diligencias aceptadas por el Supremo antes de pronunciarse sobre si admite someter la sentencia que condenó a Puig Antich a un recurso de revisión, que tiene naturaleza extraordinaria ya que sólo se plantea ante la aparición de nuevos hechos o pruebas que hagan decaer la firmeza de la resolución.

Además, el Tribunal Supremo está a la espera de un informe médico que determine si el forense Rafael Espinosa, de 91 años, puede declarar sobre la autopsia que junto a otro médico ya fallecido practicó al cadáver de Anguas