En otoño aumenta el riesgo de accidentes por deslumbramiento

  • La mayoría de los conductores sufre destellos al volante, según un estudio.
  • Las personas con problemas de visión y los mayores de 50 años tienen mayor sensibilidad a la luz, lo cual aumenta el riesgo de accidente.
  • El 66% de los conductores dice haber sufrido molestias con los faros de los conductores que vienen de frente.
Los deslumbramientos son una de las causas más frecuentes de accidentes en la conducción en ciudad.
Los deslumbramientos son una de las causas más frecuentes de accidentes en la conducción en ciudad.
Circulaseguro.com

Al menos el 70% de los conductores españoles sufre destellos al volante, una circunstancia que, en el caso de personas con trastornos de la visión, los hace más pronunciados y puede ocasionar accidentes.

El dato lo revela un estudio de la Fundación Rementería, que ha iniciado una campaña de detección de "puntos blancos" en la carretera en los que se producen destellos. A través de la web www.fundacionrementeria.es cualquier conductor podrá señalar en un mapa los lugares y las horas en las sufren destellos.

Las horas del ocaso son las que registran más accidentes de tráfico y, sobre todo en el período de otoño, según se ha detectado en análisis anteriores.

Esto se atribuye en gran medida al efecto de los deslumbramientos producidos de forma directa por el sol, tras la salida de túneles o en los cambios de rasante o por su reflejo en los cristales de edificios y en otros vehículos", explica el doctor Juan Gros, especialista en Cirugía Refractiva de la Fundación Rementería.

En personas con trastornos de la visión, como hipermetropía, astigmatismo, miopía o glaucoma, "el período de adaptación de la pupila aumenta y con ello el riesgo de accidente", advierte este experto. En un grupo de pacientes con glaucoma se comprobó que dos tercios tenían problemas de acomodación al salir de un túnel.

Las personas de ojos claros también "son especialmente sensibles a la luz, debido a que su cantidad de melanina en el iris es menor", señala el doctor Gros.

Una investigación austríaca publicada en 2013 comprobó que "las personas de ojos azules tenían unos niveles significativamente más altos de luz difusa intraocular, por lo que "podrían experimentar deslumbramientos discapacitantes en situaciones diarias como la conducción nocturna con más frecuencia que otras".

La conducción nocturna es la que se revela como más peligrosa debido a los deslumbramientos. El 66% de los conductores dice haber sufrido molestias con los faros de los conductores que vienen de frente que les dificultaban la visión.

Ese riesgo es aún mayor en mayores de 50 años, según un estudio del Grupo de Investigación en Visión Aplicada de la Universidad Complutense, de Madrid. "Hemos hallado que el halo que rodea la fuente luminosa durante la noche (como faros y farolas) se agranda a medida que envejece el ojo y dificulta ver los objetos que hay detrás", afirma la investigadora y profesora Mª Jesús Pérez Carrasco.

Test de conducción inadecuados

Los exámenes de conducción que se realizan en España, a diferencia de lo que ocurre en países de nuestro entorno, no obligan a comprobar la sensibilidad al deslumbramiento, confiesa la profesora Pérez Carrasco.

La Fundación Rementería aconseja utilizar gafas de sol polarizadas y acudir al oftalmólogo si los deslumbramientos nos dificultan la conducción ya que podría ser síntoma de un trastorno de la visión y ocasionar un accidente.

Una encuesta realizada en 2011 a casi 2.500 conductores concluyó que una cuarta parte había sufrido una situación de riesgo grave por deslumbramiento, en un 85% debido al sol y en un 15% por las luces de otros vehículos.

Los riesgos más frecuentes fueron de atropello a peatón o ciclista, de colisión y de salida de la vía. La situación que más peligro representaba para los conductores es la conducción con niebla, seguida de la conducción con el sol de frente.

"Las personas con especial riesgo de deslumbramiento, como aquellas con ojos claros, defectos de refracción o glaucoma, deberían extremar las precauciones al conducir, en especial en condiciones atmosféricas adversas como lluvia o niebla, ya que no sólo se reduce la visión sino que la luz de los faros se refleja en el agua y crea una sensación de espejo que puede ser muy peligrosa", subraya el doctor Juan Gros.

También hay que considerar que a más altura la radiación solar es mayor y, en especial, en presencia de nieve (que refleja el 85% de la luz).

La encuesta de 2011 también revelaba que el 55% de los conductores se protege del sol mientras conduce, frente a un 33% que sólo lo hace en algunas ocasiones y un 12% que no lo hace nunca.

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