Trabajadores intoxicados por mercurio
Algunos de los trabajadores de IMSA que fueron intoxicados por mercurio, ya acampados frente a la fábrica de Asturiana de Zinc. ASOCIACIÓN ASTURIANA INTOXICADOS POR METALES PESADOS

Hace un año cerca de medio centenar de trabajadores recibieron el encargo de sustituir una serie de tubos de acero de un intercambiador de calor de una fábrica de la empresa Asturiana de Zinc (AZSA). Lo que no sabían es que en el lugar había una alta concentración de mercurio, un metal pesado altamente tóxico y perjudicial para la salud.

Los trabajadores tardaron varios días en darse cuenta de lo que estaba sucediendo, cuando los síntomas y dolencias que empezaron a sufrir les hicieron sospechar que algo extraño estaba pasando. Ahora, cinco de ellos han iniciado una huelga de hambre frente a la fábrica de San Juan de Nieva, perteneciente a AZSA y donde se produjo el accidente, para reclamar ser escuchados y que se les reconozcan los derechos derivados de aquel accidente.

Víctor Jalota es uno de los afectados por el accidente y secretario de la Asociación Asturiana de Intoxicados por Metales Pesados, y explica: "nosotros trabajábamos para la subcontrata IMSA, a la que Asturiana de Zinc mintió, asegurando que el trabajo se haría en un espacio abierto y que no había mercurio, cuando en realidad fue en un espacio cerrado y sí había". "Por eso no trabajamos con los equipos adecuados y nos intoxicamos", rememora.

Se reconoció el incidente como un accidente laboral Un año después sufren depresión, pérdida de piezas dentales y de uñas, temblores, mareos, pérdida de memoria, hinchazón de hígado e intestinos, dolores de cabeza... que ellos asocian a la intoxicación. "Los límites están en 10 microgramos de mercurio en sangre y algunos de nosotros llegamos a dar hasta 960 microgramos en los análisis", narra Jalota. "Estamos asustados. No hay estudios de lo que esos niveles pueden producir en el organismo humano", explica. 

Por eso reclaman que la Consejería de Sanidad del Principado de Asturias y los médicos del Hospital Universitario Central de Asturias les reconozcan el estatus de "enfermedad laboral", lo que les permitiría acceder a una jubilación anticipada y a las indemnizaciones y pagas pertinentes. "No sabemos cómo estaremos dentro de dos o tres años, pero no podremos trabajar, ni podremos demostrar de dónde vienen nuestras enfermedades", se queja. 

Y es que aunque se reconoció el incidente como un accidente laboral los informes médicos recogen que son "posibles intoxicados por mercurio", sin asociar los síntomas que ahora tienen con la intoxicación a la que fueron sometidos. "Nos hemos reunido con médicos y responsables, pero no quieren reconocernos la enfermedad laboral", asegura el secretario de la Asociación. Por este motivo hay una causa judicial abierta, que deberá determinar qué grado de intoxicación se produjo y de quién fue la responsabilidad.

No es la única entidad que no les atiende: "AZSA nunca se ha reunido con nosotros, ni nos ha dado una explicación, ni nos ha pedido disculpas, nos ha ignorado por completo", explica Jalota.

La Consejería de Sanidad del Principado de Asturias se ha negado a hacer declaraciones sobre el asunto y sobre la huelga de hambre iniciada, remitiendo a este medio a notas de prensa desactualizadas publicadas en su web.

La autoridades sanitarias asturianas emitieron un informe en junio de 2013 sobre el accidente, en el que se reconocía que "trabajadores de la empresa IMSA sufrieron un grave accidente de trabajo por exposición a mercurio desde el punto de vista de la intensidad de la intoxicación y de la magnitud de los trabajadores afectados". Sin embargo, el informe niega las secuelas de la exposición al metal pesado: "desde el punto de vista médico, tras 6 meses de seguimiento no se han detectado lesiones graves".

AZSA ha asegurado a este medio que no hará ningún comunicado sobre el asunto, pero que "respeta la decisión de los trabajadores de IMSA y queda a la espera de la resolución de las instrucciones judiciales que están abiertas".

Falta de apoyo

Los huelguistas se quejan además de que se han sentido "solos" en su lucha. Y de que de no han recibido suficiente atención por parte del Gobierno del Principado, ni de partidos políticos, ni sindicatos, ni por supuesto de la dirección de AZSA, con la que no han logrado hablar. Los cinco huelguistas dormirán y ayunarán en dos tiendas de campaña situadas frente a la entrada a la fábrica de San Juan de Nieva (concejo de Castrillón) hasta que obtengan alguna solución.

Los trabajadores en huelga de hambre sí cuentan con el apoyo de algunos de sus compañeros y familias. Además, cuentan con el respaldo explícito del Ayuntamiento de Castrillón que proveerá de agua, luz y saneamiento a los huelguistas para hacer más soportable la protesta, según informa EFE. A lo largo de este viernes estaba previsto que recibieran la visita de la alcaldesa del municipio, Ángela Vallina, de IU, y del diputado nacional de esta formación política por Asturias Gaspar Llamazares.

Consulta aquí más noticias de Asturias.