Daumier, un gran pintor eclipsado por su faceta de caricaturista

  • El artista francés, considerado en el siglo XIX el "Miguel Ángel de la caricatura", era famoso por sus corrosivas sátiras de la monarquía y el sistema judicial.
  • Una exposición descubre esculturas, dibujos, acuarelas y pinturas del autor que revelan una técnica innovadora de la que tomaron nota los pintores impresionistas.
  • Siempre del lado del hombre de a pie y contrario al poder, los cuadros de Daumier denuncian de un modo dramático las brechas sociales y económicas.
'Vagón de tercera' (1862-64), óleo de Honoré Daumier incluido en la muestra
'Vagón de tercera' (1862-64), óleo de Honoré Daumier incluido en la muestra
Honoré Daumier - The Metropolitan Museum of Art, New York  - © The Metropolitan Museum of Art/Art Resource/Scala, Florence

Obligado a dejar los estudios para trabajar a los 12 años, Honoré Daumier (1808-1879) siempre defendió a la gente de a pie y ridiculizó a los poderosos. Su inmenso talento como caricaturista, dibujante y pintor realista le sirvió para poner en evidencia en publicaciones satíricas las taras y la conducta corrupta de la monarquía y del sistema judicial. Cautivó por igual al público y a los artistas de su época, que lo consideraban uno de los creadores más prestigiosos del momento.

El "Miguel Ángel de la caricatura", como lo bautizaron en vida, a menudo pasa desapercibido como pintor. Las ridiculizaciones al rey francés Luis Felipe I de Orleans (que le costaron seis meses de cárcel en 1832) son a menudo las obras más populares junto a las relativas a los abogados y a los vicios humanos; pero Daumier fue también un artista plástico que superó con creces la categoría de caricaturista. Sus cuadros, perdidos en el marasmo de sátiras, influyeron en coetáneos como Delacroix y Corot y también sentaron las bases de movimientos posteriores como el impresionismo.

Para hacer justicia y dar a conocer al autor como artista plástico al gran público, la Royal Academy of Arts de Londres expone hasta el 26 de enero en Daumier (1808-1879): Visions of Paris (Daumier (1808-1879): visiones de París) una serie de 130 piezas entre dibujos, pinturas, acuarelas y esculturas.

'Vagón de tercera'

Su extraordinaria memoria visual le permitió retratar aspectos de la vida diaria en forma de observaciones críticas. La muestra exhibe trabajos en los que Daumier retrató a los vecinos de su barrio (el parisino Quai d’Anjou, en la Isla de San Luis), a fugitivos por la epidemia del cólera o a viajeros de tren.

A menudo se pasa por alto que el caricaturista es el autor de Vagón de tercera(1862-64), un poderoso testimonio de la brecha social reflejado en una escena cotidiana. Obras como Payaso tocando el tambor (1865-7) reflejan el interés de Daumier por la vulnerabilidad de los seres humanos cercanos a la marginalidad social. Ambos ejemplos, también de gran innovación técnica, revelan un estilo que inspiró a maestros como Van Gogh o Picasso.

Don Quijote, un personaje que sentía cercano

Creía con firmeza que el artista debía "vivir en su tiempo" y era un republicano convencido. Muchos de sus dibujos fueron despúes litografías impresas en periódicos, obras cargadas de expresividad en las que había alegorías del nacionalismo y de la acción militar, personificaciones de Francia y de la libertad en forma de mujeres; bufones y representaciones de Don Quijote, un personaje al que siempre sintió cercano. Las esculturas en bronce y yeso —ahora muy apreciadas— fueron para él sólo ejercicios, diseños de personajes que luego aparecerían en grabados.

Su trayectoria como artista no fue exitosa y siempre lo asediaron las deudas. Tampoco quería favores, ni formar parte de una élite que lo convirtiese en quien no era. En 1870 quisieron condecolarlo con la Legión de Honor y rechazó la distinción; sólo al final de su vida —ciego y arruinado— aceptó la generosa oferta de Corot para habitar una pequeña casa (propiedad del pintor) en el pueblo de Valmondois, donde murió.

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