Revuegirls, 1928/29
Cuadro de la alemana Jeanne Mammen Berlinische Galerie © VG Bild-Kunst, Bonn, 2013, Reproduktion: Kai-Annett Becker

Los poco más de 500 kilómetr0s que separan en línea recta Berlin y Viena fueron durante el final del siglo XIX y las primeras décadas del XX el cauce por el que discurría con agilidad y fluidez lo mejor de la cultura europea. Mientras que los vínculos entre ambas metrópolis, verdaderas capitales de Europa de la creación —sólo en competencia con París—, en la literatura, el teatro y la música son más conocidos, hasta ahora apenas se había estudiado el sostenido diálogo entre los pintores de ambas ciudades.

Alrededor de doscientas obras muestran el dinamismo de ese entendimiento plástico en la exposición Wien Berlin Kunst zweier Metropolen. Von Schiele bis Grosz(Viena Berlin, el arte de dos ciudades. De Schiele hasta Grosz), una muestra de envergadura —200 obras de arte— para cuya organización se han aliado dos de los principales museos públicos de ambas metróplis, la Berlinische Galerie alemana y la Galerie Belvedere austriaca. Ambas pinacotecas han contribuido con lo mejor de sus colecciones.

Primero en Berlín, luego en Viena

La exposición, que estará colgada en la Berlinische hasta el 27 de enero y en 2014 irá al Belvedere de Viena (del 14 de febrero al 15 de junio), permite confrontar el grado de conexión que los artistas de ambas ciudades mantenían y hasta qué punto unos y otros se observaban y competían. El recorrido abarca desde el modernismo austríaco, hasta el expresionismo y la nueva objetividad alemana.

Los austriacos perseguían la belleza y los berlineses las paradojas del siglo XX El punto de partida de l recorrido es el nacimiento de la secesión vienesa, cuando la entonces capital del Imperio Austrohúngaro era un hervidero de talento, bienestar y de nuevos medios de expresión. Mientras los pintores de esta ciudad —entre ellos  Gustav Klimt y Koloman Moser— apostaban por la belleza y el simbolismo, sus colegas de Berlín, liderados por Max Liebermann, empezaban a interesarse por un lenguaje más interpretativo, basado en la visión de la ciudad, el dinamismo y las paradojas del nuevo siglo y las tensiones de la cotidianeidad.

El expresionismo desbancó a Viena

Los jóvenes expresionistas hicieron que Berlín desbancara a Viena como capital del arte en la primera década del siglo, pero la capital alemana se abrió también a austríacos como Oskar Kokoschka  Egon Schiele, que abandonaron la sombra de Klimt con obras vanguardistas más arriesgadas. La exposición recoge esta evolución y también las vanguardias que surgieron en ambas ciudades tras la I Guerra Mundial, desde el dadaísmo berlinés hasta el cinetismo vienés.

La exposición parece la respuesta centroeuropea a la del Louvre sobre Alemania y Francia Además de los citados, en Wien Berlin, hay obras de Max Beckmann, Otto Dix, George Grosz, Raoul Hausmann y Ernst-Ludwig Kirchner. La exposición parece ser una respuesta centroeuropea a la muy polémica muestra De l'Allemagne, 1800-1939. De Friedrich à Beckmann (Sobre Alemania, 1800-1939. Desde Friedrich a Beckmann), organizada este año en el Louvre con los padrinazgos de los respectivos gobiernos de Alemania y Francia.