El presidente de Afgtanistán, Hamid Karzai, junto al de EEUU, George W. Bush.
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, junto al de EEUU, George W. Bush. (ARCHIVO)

El presidente afgano, Hamid Karzai, ofreció el lunes conversaciones de paz con los talibanes después del año más sangriento desde que los islámicos de línea dura fueron derrocados en el 2001 y en medio de advertencias de una violenta ofensiva durante la primavera boreal.

Todavía abrimos la puerta para conversaciones y negociaciones con nuestro enemigo que está tras nuestra aniquilación y está derramando nuestra sangre

Más de
4.000 personas, incluyendo a unos 170 soldados extranjeros, murieron en los enfrentamientos del año pasado, que vio un dramático aumento de los ataques suicidas con bombas a medida que los talibanes y otros militantes copian tácticas de los insurgentes en Irak.

Karzai realizó la oferta en una reunión religiosa en Kabul en uno de los días más sagrados del calendario islámico Shia, pero no nombró específicamente a los talibanes.

"Mientras estamos luchando por nuestro honor, todavía abrimos la puerta para conversaciones y negociaciones con nuestro enemigo que está tras nuestra aniquilación y está derramando nuestra sangre" señaló Karzai a una multitud en el principal complejo religioso Shia en la capital.

Karzai también dijo que rezaba por la "orientación" de aquellos que conspiraron en contra de Afganistán, refiriéndose al vecino Pakistán, donde los talibanes y sus aliados islámicos tienen santuarios.

El presidente ofreció hace dos años una amnistía a los talibanes que él y otros consideran moderados, pero el lunes no realizó esa distinción.

Ningún alto comandante talibán o líder ha rodeado o se ha unido al gobierno como parte de los últimos esfuerzos por sumarlos y líderes rebeldes han ridiculizado esas llamadas como una señal de debilidad.

Los talibanes han prometido echar del país a los soldados extranjeros y derrocar a Karzai y a su gobierno.

Los insurgentes y sus aliados islámicos están mayormente activos en las áreas del sur y este del país, que bordean Pakistán. Los talibanes, la OTAN y comandantes estadounidenses dicen que habrá violencia dentro de los próximos meses con la llegada de la primavera boreal, cuando la nieve se derrita.

El gobierno de Estados Unidos se ha comprometido a destinar miles de millones de dólares adicionales y más soldados este año para combatir a la insurgencia.