No es un sueño tan lejano, aunque lo parezca cuando media España tirita y lo que apetece es una sopa.

El lugar para materializar este sueño, ya mismo, es El Cateto. Más de 40 mesas, en una calle llena de encanto, la calle Sinaí, donde abunda la oferta culinaria. Es tal la afluencia de público en verano que el bar, en una soleada esquina desde 1990, se multiplica por dos.

Para romper la temporalidad, hemos ido en invierno y hemos encontrado un bar muy cercano con mucho aire de Rocío, devoción de su dueño y marca estética del local, con una colección de medallas, un gran azulejo con el paso del Quema y la imagen de la Virgen.

De su barra salen más de 60 tapas, menús del día, platos combinados, guisos sevillanos, pescaíto frito, y carnes a la plancha. Dos personas pueden comer con dos medias raciones y una tapa por un buen precio. Sus tapas estrella, caracoles y cabrillas, se sirven en medias de 3 1. Con éstas compiten platos más elaborados que son los que salen más en invierno: almejas a la marinera, la «tontería», un montadito de solomillo y jamón, o queso de cabra a la plancha con mermelada.

 Tienen mosto para beber, guisos especiales cada día y mucha alegría para servirte.