José Corbacho representa el humor gamberro de la televisión. Un camaleónico personaje que no ha dejado títere con cabeza allá por donde ha pisado con sus críticas y parodias llenas de humor ácido sobre todo famoso o personaje de actualidad.

Conocida esta faceta, especialmente por su participación en espacios como Buenafuente y Homo Zapping, la prueba de fuego le llegó anoche, durante la XXI Gala de los Premios Goya.

Corbacho, quien forma parte de la Academia desde que recibiese un Goya el año pasado por su película Tapas, se ganó el derecho a presentar una edición de los premios del cine español, marcada esta vez por el triunfo de Volver y El laberinto del fauno. No defraudó.

Tal y como avanzó a nuestro reportero 'Largo-Metraje' unos días antes de la ceremonia, salpicó la ceremonia de humor ‘tipycal' Corbacho y ya desde el inicio cumplió, disfrazado de Goya y ‘repartiendo' indirectas (y directas) a diestro y siniestro.

Con sus gags sobre las más importantes películas nominadas, como el que realizó sobre Volver (reinventándose a Penélope Cruz y Carmen Maura) y El laberinto del fauno (disfrazado de un fauno) se ganó los aplausos del público, de cuyos labios se pudo leer en más de una ocasión durante la retransmisión, aquello de ‘¡qué bueno!

TVE apostó y venció

La apuesta por este presentador le salió bien a TVE, que consiguió reunir frente al televisor a un millón de personas más que en la gala del año pasado. En total 3.282.000 espectadores rieron con Corbacho y se emocionaron con los premios, convirtiendo a La Primera en líder de audiencia la noche del domingo con un 20,5% de cuota de pantalla.

Unos 15 millones de personas vieron en algún momento la ceremonia por Televisión Española, cuya audiencia llegó a su punto máximo a las 22:44, cuando la cifra de espectadores ascendió a 4.957.000, siendo éste el minutos más visto, con un 24,1% de cuota de pantalla.

Un fauno muy castizo

Be Goya, my friend