Remedios Amaya prepara disco con Alejandro Sanz
Fotografía facilitada por Casa Patas para de la cantaora Remedios Amaya MARTÍN GUERRERO / EFE

Remedios Amaya está "que se sale" porque a sus 51 años empieza a ser la flamenca brava que escondía tras su timidez y va a cantar por primera vez en público una seguiriya, —ya ves tú—, pero, sobre todo, ha anunciado, porque Alejandro Sanz le producirá su nuevo disco tras 11 años de silencio.

La gitanita trianera de pelo lacio y mirada dulce, hermana de otros nueve chiquillos, que pedía limosna y que del colegio conoció, como su compadre Camarón, solo la puerta, es ya abuela pero tiene "un mogollón", como le gusta decir, de "primeras veces" por delante.

Esta noche, el público de Casa Patas, donde no cantaba desde hace tres años, tendrá el privilegio de escuchar de su boca por primera vez en la vida una seguiriya: "yo nunca he cantado por ese palo porque siempre le he tenido mucho respeto pero llevo una 'temporaíta' escuchando y me lo he aprendido". "Me siento tan segura como cuando canto por bulería, que es mi palo, y eso demuestra que nada es imposible", remata risueña, sabedora de que dará una "gran sorpresa" a sus seguidores porque su nombre se asocia siempre a "tarantos, tangos, jaleos extremeños y bulerías y por ahí...".

Eurovisión

El pasado mes de abril hizo 30 años de su celebérrima actuación en Eurovisión con Quién maneja mi barca, y en todo este tiempo ha tenido ocasión de digerir una experiencia a la que, admite, le debe todo y con la que está, a pesar de los pesares, muy agradecida.

En Múnich me sentí rechazadaEl pesar mayor no fue "Spain cero 'poin'", remeda riéndose, ni que no le dejaran sacar el vestido, "preciosísimo", que ella había comprado, "porque no pegaba con el decorado".

Ni siquiera que no "pinchara ni cortara" en la elección del tema. "Cuando mi casa de discos de entonces —Emy— me dijo que iba a ir a Eurovisión fue algo muy grande pero allí no lo pasé bien. Me sentí un conejillo de indias y noté en el alma racismo hacia mí. En Múnich me sentí rechazada y me humilló tenerme que poner aquel traje de rayas. Me condolí muchísimo", confiesa.

Sin embargo, se propuso salir a cantar con todas las ganas del mundo y cree que eso se debió notar porque cuando llegó a Barajas había "un mogollón" de personas que le estaban esperando: "'no te han dado ningún puntito pero tú vente p'arriba', me decían y me eché a llorar como una niña chica", rememora.

Un hueco en el mundo de la música

Su lucha con las casas de discos por mantener su esencia y su decidida "vocación hogareña" la apartaron de los circuitos musicales más importantes, hasta que diez años después retomó su carrera e hizo el que es su disco más importante, Me voy contigo (1997), del que vendió más de 150.000 copias.

Fui a Alejandro Sanz y le dije 'quiero que me hagas un disco'Aunque "La india chica", como la llamaban en Sevilla cuando empezó con 11 años a cantar en bautizos y bodas, grabó su primer disco con solo quince años, apenas cuenta con media docena de títulos en su discografía y ya ha dejado pasar 11 años después del último, Sonsonete.

"Ha cambiado todo tanto... Las casas de discos que se gastaban el dinero en ti ya van de otra manera. Nunca encontraba a nadie que me gustara y me eché para atrás resignada a no volver a grabar pero creo que ha llegado mi momento", anuncia feliz.

El "milagro" acaeció en una fiesta a la que fue con su "hermana" Vicky Berrocal. "Allí estaba Alejandro Sanz. Me fui para ese genio y le dije 'quiero que me hagas un disco' y me dijo 'eso está hecho', y nos hemos puesto a ello y ya tengo varios temas seleccionados. Participará Javier Limón y empezaremos después de Navidad", relata. "Esto, y lo digo delante de Dios, es un premio muy grande. Es un regalo que todavía no me creo", afirma la artista, que nunca ha dejado de cantar porque si lo hiciera, dice, "se moriría".