Claudio Guillén
Fotografía de archivo de Claudio Guillén. Gustavo Cuevas / Efe
El académico de la lengua y escritor Claudio Guillen, de 82 años, falleció el sábado en su casa de Madrid, informaron fuentes de la Academia de la Lengua.

La muerte le sobrevino a Claudio Guillén, gran experto en literatura comparada e hijo del poeta de la Generación del 27 Jorge Guillén, mientras veía una película en televisión en su domicilio, según las fuentes.

Sus restos mortales fueron trasladados este mediodía al tanatorio de la M-30 y mañana, a las 13.00 horas, serán enterrados en el Cementerio Civil de Madrid.

Este escritor, profesor, miembro de la Real Academia Española y Premio Nacional de Ensayo en 1999, nació en París, en septiembre de 1924, y con quince años de edad partió al exilio a Estados Unidos con su padre, el poeta vallisoletano Jorge Guillén, quien despertó su interés por la literatura y la poesía.

Especialista en Literatura Comparada, fue catedrático de esta disciplina en las Universidades de San Diego, California (1965-1976), Princeton y Harvard, (1978-1985). De esta última universidad fue profesor emérito.

Guillén regresó a España en 1982 y en septiembre fue designado catedrático extraordinario de Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona, disciplina académica que en esa ocasión se introducía en España por primera vez.

Claudio Guillén ha sido considerado una autoridad en Literatura Comparada, disciplina sobre la que ha realizado un número importante de trabajos, buena parte de ellos dedicados al Renacimiento.

De sus libros destacan: "Entre lo uno y lo diverso", 1985; "El primer Siglo de Oro", 1988; "Teoría de la Historia de la Literatura", 1989; "El sol de los desterrados", 1995, y "Europa, ciencia e inconsciencia", de 1997.

El 21 de octubre de 1999 Claudio Guillén fue galardonado con el Premio Nacional de Ensayo por su obra "Múltiples moradas", publicada meses antes y en la que se reúnen siete estudios de Literatura Comparada.

Desde el 21 de marzo de 2002 Claudio Guillén era miembro de la Real Academia Española, institución en la que ocupaba el sillón "m" (minúscula) que dejó vacante el científico Rafael Alvarado tras su fallecimiento en abril de 2001.

Jorge Guillén era además "un académico impecable y un exquisito y perfecto caballero; de esa gente que ya no hay", según palabra de Arturo Pérez Reverte.

"Era un hombre elegante, alto, guapo, con una pinta excelente y un talante maravilloso, una leyenda", añadió.