La mayor parte fueron crías de boquerón (1.555 kilos); su destino era acabar en el plato de los restaurantes de la provincia haciéndose pasar por chanquetes.

De los 10.561 kilos decomisados, 6.396 fueron de pescado y 4.165 de marisco. Lo intervenido el año pasado casi duplica lo del 2003, pero supuso la mitad que en 2002. Se ejecutaron 1.175 inspecciones, de las que se derivaron 245 actas de infracción (un 21,6 por ciento de los registros).

En Mercamálaga hubo 16 actas de infracción. Dieciocho en restaurantes, 47 en el mar, 11 en vehículos e incluso una en el aeropuerto. La mayor concentración de sanciones se dio en las playas y en el puerto de Málaga, con 138. También se castigaron las incorrecciones detectadas en el etiquetado o en el envasado, por no respetar la veda o por pescar sin licencia. Además, 70 embarcaciones y 27 motores fueron decomisados.