Los trabajadores de Valencia y Alicante son culos de mal asiento, por obligación no por devoción, claro.

El año pasado, 108.802 se marcharon en busca de una oportunidad laboral más allá de nuestras fronteras, según un informe del Observatorio Ocupacional del Servicio Público de Empleo Estatal (dependiente del Ministerio de Trabajo).

Sin embargo, algunos más, 121.211 en concreto, llegaron desde otras autonomías con la misma intención.

Estos datos confirman a la Comunidad Valenciana como receptora de trabajadores. Comparte esta peculiaridad con el País Vasco, las Islas Canarias, Baleares y Madrid, por ejemplo.

Los 108.802 valencianos que hicieron las maletas el año pasado para ganarse la vida recalaron en Madrid y Cataluña y, en menor medida, en el País Vasco y las Baleares. 

Del otro lado, y siempre según el mismo estudio, el año pasado vinieron a trabajar a la Comunidad 121.211 personas llegadas, principalmente, de Andalucía y de Castilla-La Mancha y Castilla-León.

Por provincias, Alicante y Valencia son de las que más movilidad registran en toda España, por detrás de Málaga, Sevilla y Cádiz.

El año pasado marcharon de Valencia más trabajadores de los que llegaron (79.349 frente a 74.684). En Alicante ocurrió al contrario: salieron 60.262 y entraron 67.751.

La lectura que se puede hacer de estos datos es que Valencia es una provincia emisora de trabajadores inserta en una autonomía receptora.   

Radiografía del trabajador móvil

Los hombres, aquí y en el resto de España, son más dados que las mujeres a cambiar de comunidad. En general, dos de cada tres contratos los firmaron ellos en 2004. Los que más emigraron fueron los extremos: los universitarios pero también los que más baja formación académica tenían. Los trabajadores que más se movieron fueron del sector servicios, seguido de la construcción y el campo. La movilidad en la industria fue muy baja.