"Antes no tenía miedo, pero ahora cuando un dron vuela por el aire me asusto". Quien habla es una niña de ocho años que presenció la muerte de su abuela, Mamana Bibi, en un ataque con aviones no tripulados como los que utiliza la CIA para combatir a Al Qaeda en la frontera de Pakistán con Afganistán, y que han costado la vida a numerosos civiles de la zona, según denuncia un informe de Amnistía Internacional.

La ONG ha documentado los efectos del ataque a la familia de Mamana Bibi, la abuela de 68 años que resultó muerta y despedazada en octubre de 2012 mientras recogía verduras en un huerto junto a sus nietos, que también resultaron heridos de diversa consideración. La familia de Mamana, además de continuar de duelo por la pérdida de la abuela, recrimina que nadie les haya dado explicaciones de qué falló en el ataque. Ni siquiera les han pedido perdón.

Las autoridades de Pakistán confirmaban la pasada semana que estos aviones no tripulados han causado la muerte de 2.200 personas en el país en la última década, de los cuales al menos 400 eran civiles, según un informe del relator especial de la ONU en Derechos Humanos y Antiterrorismo, Ben Emmerson.

La denuncia de Amnistía Internacional de posibles "crímenes de guerra" llega, sin embargo, en un momento en el que la administración Obama defiende que los ataques de los drones son cada vez menos en número y "más certeros", según publica el The New York Times.

Los ataques mataron civiles de forma indiscriminada, lo que es una clara violación de las leyes de guerra

El estudio de AI coincide en tiempo con la publicación con otro realizado por Human Rights Watch en Yemen. Con el título de 'Entre un 'drone' y Al Qaeda: el coste civil de los asesinatos selectivos de Estados Unidos en Yemen', la organización examina seis ataques con aviones no tripulados en el país, uno de ellos en 2009 y el resto en 2012 y 2013. "Dos de los ataques mataron civiles de forma indiscriminada, lo que es una clara violación de las leyes de guerra. El resto podría haber sido lanzado contra gente que no eran objetivos militares legítimos o haber causado un número desproporcionado de muertos entre la población civil", ha sostenido HRW.

El diario The New York Times explica que estos informes llegan en medio de una campaña de cuestionamiento internacional sobre la utilización de los polémicos drones para eliminar lo que EE UU califica de "combatientes" de Al Qaeda. Y además, en vísperas de que el viernes se debata sobre las agresiones a civiles de los drones en la sede de Naciones Unidas.

Este mismo martes, las autoridades afganas informaban de la muerte de un alto cargo de los talibán afganos el lunes a consecuencia de un bombardeo ejecutado por un avión no tripulado estadounidense en la localidad de Manogi, ubicada en la provincia de Kunar (este de Afganistán).

El informe de Amnistía Internacional centra su objetivo en la localidad de Miram Shah, donde vivía Mamana Bibi, y donde al parecer los drones habrían atacado barrios muy poblados, asustando a la población. No en vano, desde enero de 2012 ha habido en la zona 45 ataques y en varios de ellos murieron civiles "de manera indiscriminada". En otro de los ataques murieron 18 civiles, uno de tan solo 14 años, en la frontera con Afganistán.