Viena salda la deuda con Lucian Freud con un 'grandes éxitos'

  • El Kunsthistorisches Museum de la capital austriaca expone 43 obras maestras del pintor que resumen siete brillantes décadas de carrera.
  • La muestra incluye la proyección de un vídeo que el asistente de Freud (el también artista David Dawson) grabó el último día de trabajo de Freud antes de morir.
  • El Museo de Sigmund Freud (fundador del psicoanálisis en Viena y abuelo de Lucian) exhibe a la par fotos que Dawson hizo del pintor en su estudio.
'Trabajando de noche' (2005), una de las fotos de Lucian Freud en su estudio expuestas en el Museo Sigmund Freud de Viena
'Trabajando de noche' (2005), una de las fotos de Lucian Freud en su estudio expuestas en el Museo Sigmund Freud de Viena
© David Dawson, courtesy of Hazlitt Holland-Hibbert

Lucian Freud (1922-2011) requería la presencia del modelo incluso cuando pintaba el fondo del cuadro, cada retrato podía llevar unas 2.400 horas (16 meses con varias sesiones de 5 horas a la semana) y nunca sabía cuándo había terminado.  En la recta final de su vida, en unas declaraciones en 2007 al periódico británico The Telegraph, reveló que sólo daba por finalizada una obra cuando tenía la impresión "de estar trabajando sobre la pintura de otra persona".

Uno de los pintores más decisivos y brillantes del siglo XX, nacido en Berlín y nacionalizado británico en 1939, era hijo de Ernst Freud, el más joven de los hijos varones de Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis. Toda la familia se exilió a Londres con el auge del nazismo en centroeuropa y vivió allí desde entonces. En su vejez, Sigmund animó al pequeño Lucian (que demostró tener talento desde niño) a cultivar su lado artístico y tuvo con su nieto una muy buena relación.

A pesar de la tradicional unión del apellido Freud con la élite intelectual de Viena —la bullente ciudad en la que a finales del siglo XIX Sigmund desarrolló el psicoanálisis y revolucionó el estudio de la mente— la capital austriaca nunca había organizado una retrospectiva o antología del pintor.  El Kunsthistorisches Museum de Viena (Austria) remedia la falta con Lucian Freud, una muestra que hasta el 6 de enero exhibe 43 trabajos indispensables para ilustrar una sobresaliente trayectoria de siete décadas: desde un sorprendente autorretrato del artista en 1943 hasta el cuadro que dejó inacabado cuando murió a los 88 años, en julio de 2011. Dada la calidad de las obras seleccionadas, la muestra se convierte en un grandes éxitos del genial retratista.

La última vez que se puso ante el caballete

La selecta exposición —organizada bajo la supervisión de Freud poco antes de su muerte y de su ayudante el también pintor David Dawson (Gales - Reino Unido, 1960)— tiene retratos de familia, de amigos íntimos, esposas y amantes, vecinos, amigos artistas, aristócratas, trabajadores y paisajes.

Destaca una colección de los impresionantes autorretratos con los que estudió el proceso de envejecimiento y el sutil cambio que poco a poco modificaba el aspecto físico. Durante su carrera destruyó muchas de estas manifestaciones de su rostro. "A menudo parecen salir muy mal", comentaba al respecto.

David Dawson, que lo asistió durante años, es además un personaje clave en la exposición vienesa. Era él quien posaba en el cuadro que dejó inacabado Freud cuando lo sorprendió la muerte. La pinacoteca incluye en el recorrido la proyección de una grabación de vídeo de Dawson, hasta ahora inédita, que documenta la última vez que el autor se puso ante el caballete antes de morir.

La dinámica íntima del estudio

El fiel ayudante es también protagonista de una muestra que se celebra a la par en el Museo Sigmund Freud de Viena hasta el 6 de enero. Lucian Freud: In Private (Lucian Freud: en privado) reúne las fotos que Dawson hizo en el estudio.

Los documentos tienen la condición de únicos. Freud no permitía la entrada de otros artistas a su lugar de trabajo y sin embargo consintió que Dawson inmortalizada los últimos 15 años de trabajo diario en el estudio con fotos que capturan la actitud del autor hacia sus modelos, la seriedad de sus ademanes, los métodos de trabajo... Sólo otro creador —el fotógrafo Bruce Bernard (1928-2000)— tuvo ese privilegio. Las imágenes introducen al espectador en la dinámica íntima durante la creación de muchos de los trabajos que se exponen en la monografía del Kunsthistorisches Museum.

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