Cómo organizar una boda gay
Jonathan y Jovi quieren ser padres y piensan en adoptar. Foto
Jovi, de 27 años, se fue a trabajar a Murcia. Jonathan, de 22 años, se compró un coche para ir a ver a su pareja todos los fines de semana.
 
Así surgió una relación que quieren sellar en septiembre ante el juez en el castillo de Alaquàs. Eso sí, Jovi, que se confiesa «católico y practicante», matiza que tras la ceremonia civil harán una ofrenda floral «a mi patrona, la Virgen de Vallibana de Picassent».
 
Sin arroz y con pétalos
 
En cuanto a los detalles del enlace, los novios lucirán sendas levitas en blanco y ocre. Acudirán al castillo a la misma hora, el padre de Jovi acompañará a Jonathan y la madre de éste a Jovi. Además, cuentan con dos madrinas de excepción, Carmen Alborch y la alcaldesa de Picassent.
 
Otro deseo de los novios es que el arroz se sustituya por pétalos de rosa. Por su parte, el banquete será como el de una boda tradicional y la fiesta «queremos que se alargue hasta el día siguiente con actuaciones de nuestros amigos showmen y showgirls».
 
La ley que permite los matrimonios homosexuales, y que entrará en vigor en verano, también abre nuevas perspectivas para los hosteleros y negocios relacionados con el mundo nupcial.
 
Según el presidente de los hosteleros, Vicente Pizcueta, van a reunirse «con colectivos de gays para trabajar en un nuevo protocolo». Hasta ahora, el ritual es muy rígido, «el chico espera a la chica, el novio reparte los puros... detalles que no vamos a reproducir tal cual en las bodas gays. Queremos que decidan ellos».
 
Algunas agencias de viajes consultadas, como Estivaltour, explicaron que ya han acudido varias parejas y que los destinos elegidos para el viaje de bodas son Nueva York, San Francisco o Londres que son «destinos gays».
 
«La ley causará crisis de pareja cuando uno quiera casarse y el otro no» Miembro de lambda