Por fin ha llegado. Si hay alguien que esté contento con la aparición del temporal, aparte de los vendedores de ropa de abrigo, son los esquiadores vascos. Después de un inicio de temporada muy escaso y con muchas decepciones, se han lanzado a las agencias de viajes a hacer sus reservas en las estaciones de esquí para este fin de semana.

En éstas, el teléfono no ha dejado de sonar, aunque la mayoría de los que han llamado ha sido en busca de una reserva para carnaval, entre el 17 y el 20 de febrero. «Ese fin de semana va a estar todo a tope», señala Keltse Larizgoitia, agente de viajes de Bilbao, especializada en temas de esquí.

 Con la llegada de la nieve el pasado lunes, las estaciones se afanan en preparar las pistas para tener abiertas el máximo número de ellas el fin de semana. «Ya hemos empezado a notar el movimiento y las previsiones para este fin de semana son buenas», señala José Luis Del Valle, director comercial de Aramón, la asociación que agrupa a estaciones de las más utilizadas por los vascos en Aragón, como Formigal, Cerler o Panticosa.

Las de Astún, Candanchú, o las del Pirineo francés, otro de los destinos preferidos por los vascos, también se preparan para la avalancha de esquiadores vascos que se van a encontrar a partir de ahora. Aun así, para todas ellas, va a ser muy difícil salvar la temporada de aquí hasta que acabe. «Las fechas clave que ya hemos perdido, como el Puente de la Inmaculada o Navidad, va a ser imposible recuperarlas», indica Del Valle.

De 0 a 40 cm en un solo día

Las estaciones de esquí han visto en el temporal de frío y nieve de esta semana una luz al final del negro túnel en el que se había convertido la temporada. En un sólo día, estaciones como Astún o Candanchú pasaron de no tener nieve a contar con 40 centímetros.

Todavía ayer no estaban todas las pistas abiertas y sólo se podía esquiar en el 10 ó 15%, pero las nieves que se esperan para hoy prevén un fin de semana con un gran espesor.