Joyas con las cenizas del difunto
Algordanza elabora diamantes de cualquier talla con los restos de los muertos.(F. González)
La empresa Algordanza, que acaba de abrir centro en Alicante, es la única que garantiza, si es necesario ante notario, que las piedras preciosas se tallan íntegramente con el carbono que se obtiene de las cenizas, nunca con añadidos artificiales ni de otros difuntos.

Su rigurosidad es tan grande que, en una ocasión, una familia no tenía suficientes cenizas de su fallecido hijo recién nacido para elaborar un diamante. Les ofrecieron la posibilidad de obtener más carbono natural, de sus propios cabellos. Los padres aceptaron entonces cortarse el pelo de inmediato.

Estos diamantes, de entre 0,3 y 3 kilates, se elaboran en un laboratorio suizo mediante un proceso que dura entre 8 y 16 semanas.  Según el director general, Pedro Loupa, un diamante de 0,3 kilates vale 3.700 euros, y se puede financiar su compra. Los de un kilate o más cuestan unos 15.000 euros cada uno.

Además de su valor sentimental, las piedras se cotizan igual que los diamantes sintéticos. Por ejemplo, un  cliente que contrató en vida este servicio confesó: «Si un día mis cenizas pueden sacar de un apuro a mis nietos, yo estaré feliz dondequiera que esté».