Marcial en Barcelona
Marcial con su madre de acogida, Rosa García, y el doctor Ivan Mañero en Barcelona. (Toni Garriga / Efe) Toni Garriga / Efe

Marcial Ná Dem-na vivía en la misma pobreza que el resto de niños de su aldea de Guinea Bissau, aunque con un estigma social: un tumor facial gigante.

Gracias a la Asociación Médica de la Infancia de Cataluña (AMIC) y a sus padres de acogida, ahora ha recuperado su sonrisa.

Aunque con seis años no entiende que fue operado el día 19, Marcial se miró ayer al espejo y exclamó «¡Mamá, me está desapareciendo el bulto!». 

Él cree que le han dado algo para que vaya desapareciendo

Marcial no hablaba a su madre biológica, sino a Rosa García, que le acoge en Teià (Barcelona) junto con su marido, Jordi Martínez, hasta marzo.

Ayer presentaron los resultados de la intervención en compañía de sus responsables.

Según comentaba Rosa, «Marcial no sabe qué es una operación, aunque cuando fui a buscarle a Guinea, sus padres le habían preparado para ella».

El tumor benigno que le extirpó el doctor Iván Mañero en la Clínica CIMA de Barcelona, prosigue Rosa, «para él aún no se ha ido, porque todavía ve su cara algo inflamada. Él cree que le han dado algo para que vaya desapareciendo».

Barça y videojuegos

Antes de la operación, Marcial tuvo que esperar varios meses, «ya que cuando llegó, en septiembre, estaba desnutrido; pesaba 15 kilos».

En marzo volverá con sus padres

Entre tanto empezó a ir al colegio, «donde se adaptó perfectamente. Ahora les disputa la PlayStation a mis hijas. Juega muy bien al fútbol y además es del Barça».

En marzo, explica Rosa, tendrá que volver con sus padres.

Un cambio de nombre preventivo

Marcial se llamaba Marciano antes de venir a Barcelona.

En la tribu balanta este nombre quizá no tuviera ninguna connotación, pero en España podría jugar en contra de su integración con los demás niños, tal y como advirtieron a Rosa sus hijas Claudia y Andrea, de 12 y 15 años.

Así, decidieron cambiarle el nombre y «él ya ni se acuerda del anterior».