Las ayudas internacionales son esenciales para millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, cerca de un tercio del presupuesto mundial para alimentación, unos 600 millones de euros, nunca llega a los países beneficiarios y lo gastan los donantes en el procesamiento del alimento y el transporte del mismo.

Éstas son algunas de las conclusiones del informe anual 2006 de la FAO sobre El estado mundial de la agricultura y la alimentación, que estima que doscientos millones de personas en todo el mundo dependen de estas aportaciones para sobrevivir (además de los 654 millones que sufren desnutrición crónica).

Efectivo o con cupones

Por ello se destinan diez millones de toneladas de alimentos que se envían al año, con un coste estimado de 2.000 millones de dólares. Una ayuda que, según las sugerencias del estudio, podría mejorar al ser entregada en efectivo o a través de cupones de alimentos que ayuden a estimular la producción  local, en lugar de envíos de alimentos, que pueden afectar a los productores y mercados receptores.

Dependencia y pereza

Jacques Diouf, director general de la FAO, defendió la entrega de alimentos frente a aquellos que critican que fomenta dependencia, egoísmo y pereza. «Recibir comida mediante la ayuda es un derecho humano», indicó Terry Raney, economista y coautora del informe.

Las emergencias se multiplican

La ayuda de emergencia supone entre la mitad y tres cuartos de toda la ayuda alimentaria, con 39 países receptores. Durante las dos últimas décadas, el número de emergencias humanitarias se ha doblado, con especial incidencia en África, donde se han llegado a triplicar. El mayor receptor de ayuda alimentaria en los años recientes ha sido Corea del Norte, que recibe una media de 1,1 millones de toneladas de cereal, más del 20% del suministro total de alimentos en el país asiático. En segundo y tercer puesto se encuentran, respectivamente, Etiopía y Bangladesh.