El caso está visto para sentencia. La jueza Gemma Susana Fernández, titular del Juzgado de Primera Instancia número 90 de Madrid, tiene ahora en sus manos la decisión que esperan desde hace 50 años las víctimas de la talidomida, un fármaco alemán que se administraba como complemento inocuo para las naúseas de las embarazadas, pero que causó graves malformaciones en los fetos.

Uno de los afectados es José Alcaráz Martínez, de 62 años, vecino de Torrepacheco (Murcia). "Solo espero que se haga justicia. Las pruebas son evidentes", señala mostrando su brazo derecho (solo tiene hasta el codo). "Nos usaron como cobayas", sentencia. La Asociación de Víctimas de la Talidomida (Avite) lucha ahora por una indemnización de 204 millones de euros para 180 afectados, aunque puede haber actualmente unos 1.000 en toda España (otros 2.000 ya habrían fallecido).

De momento, el Gobierno español solo ha reconocido a 24 afectados, personas que nacieron entre 1960 y 1965, explica Rafael Basterrechea, vicepresidente de Avite. "Pero las pruebas documentales son contundentes. La patente del medicamento es del 4 de abril de 1955 y en España lo hemos localizado en un vademécum [un catálogo oficial de medicamentos] de 1973", explica.

El fármaco se vendió en 50 países con 80 nombres distintos La farmacéutica Grünenthal, fabricante de la talidomida, desarrolló y comercializó este medicamento en 1957. En teoría, trataba las náuseas, la ansiedad, el insomnio y los vómitos de las embarazadas. Se vendió en 50 países con 80 nombres distintos (en España se recetaron diez). Pero tras comprobarse que provocaban malformaciones en el feto, el Gobierno alemán retiró la talidomida en 1961.  "Hay un escrito de mayo de 1962 en el que la filial española de Grünenthal notificaba a Alemania que no preveía informar a los médicos españoles de los efectos secundarios", explica Basterrechea. La talidomida se siguió vendiendo en España.

Casos de 1951 y 1983

La pregunta es hasta cuándo. "Hay casos de 1951 e incluso de 1983", señala José Alcaraz, que tiene una minusvalía del 61% pero no tiene derecho a ninguna ayuda. Él nació en 1951 y su caso no está reconocido. "Este tema ha estado muy tapado por los médicos. Nos utilizaron como cobayas. Mi madre la tomó porque el médico le regaló la medicina. Yo creo que querían probar los efectos". De momento, no se resigna a tener una indemnización. En Alemania, por ejemplo, la farmacéutica paga pensiones de 7.000 euros al mes a los afectados.

Con dos hijos, José y su mujer aseguran que han salido adelante con grandes esfuerzos. "He trabajado donde he podido y dónde me han dejado. Sobre todo en el campo, en la agricultura. Ahora ayudo a mi mujer, que es panadera". Quién no ha tenido vida laboral es Sofía García, catalana de 42 años. Nació sin piernas ni brazos. "Pasé un mal embarazo y me dieron los fármacos. Cuando Sofía nació así, me hicieron pruebas y me dijeron que no era genético. No había antecedentes en la familia y pensaron que todo lo pudo causar un virus", señala Antonia, su madre.

La defensa de la farmacéutica dice que solo se comercializó un año en España "Yo me enteré de que me hija era víctima de la talidomida hace diez años, y no ha sido reconocida oficialmente", concluye Antonia. Sofía cobra una pensión no contributiva de 530 euros y vive en una residencia subvencionada del Gobierno catalán. Las 24 víctimas reconocidas cobraron entre 30.000 y 100.000 euros.

Mientras tanto, los abogados de la farmacéutica, que salieron rápidamente del juzgado por una escaleras huyendo de los cámaras de los periodistas, señalaron en el juicio que el fármaco "no estaba indicado para las embarazadas", pero reconocieron que entonces, en el prospecto, no se las excluía porque en aquella época "no había concienciación" para este tipo de indicaciones. De hecho, los letrados aseguraron que la talidomida solo se vendió en España entre octubre de 1960 y diciembre de 1961. "Una gran mentira", según Avite.