El Niño Jesús es uno de los principales referentes nacionales de atención infantil. Considerado un centro pequeño, es, no obstante, puntero en las áreas de oncología, endocrinología y neurocirugía. Y su importancia es tal que acoge a pacientes no sólo de la región, sino también de otras comunidades e inclusive de otros países.
 
«Aquí recibimos a personas de toda España. Y no se toma en cuenta ese aumento de población cuando se trata de ajustar las plantillas», aseguran los portavoces de los sindicatos UGT y CC OO.
 
El Niño Jesús pertenece oficialmente al área 2, pero su zona de influencia es mucho más amplia, según reconocen desde la dirección. Tanto que ni siquiera el hospital sabe a ciencia cierta cuánta es su población de referencia. «Sólo el 30% de los niños que atendemos son del área 2. El 70% pertenece a otras comunidades y países», asegura la gerente, Margarita González Grande.
 
Edificio antiguo
 
En una construcción que tiene 128 años de antigüedad, las obras de mejora son constantes. Recientemente se terminó la ampliación de las urgencias y está en marcha una nueva área de resonancia que entrará en funcionamiento el próximo otoño, así como una unidad de reanimación posquirúrgica y otro quirófano.
 
Estas obras contrastan con lo que los sindicatos UGT y CC OO denominan «medios antediluvianos de trabajo», en referencia al archivo central.
 
Las historias clínicas del Niño Jesús todavía se escriben a mano y reposan en un inmenso archivo, cuyo acceso se dificulta fuera del horario de 8.00 a 15.00 horas. Ello ocasiona que se pierdan algunas historias o que se duplique el trabajo al no estar informatizadas. «Los principales problemas son con pacientes crónicos que ya han estado aquí y que vienen a consultas externas», comentan los portavoces sindicales.
 
El archivo se encuentra en un «proceso de transición» que culminará en 2007 con la inclusión de los  expedientes en un sistema informático. De momento se han informatizado ya las historias del área de analíticas. «Estamos haciendo un estudio general para adaptar el archivo y necesitamos un tiempo de aprendizaje», afirma la gerente.
 
Las urgencias del hospital no suelen estar colapsadas, según indica la portavoz del sindicato de enfermeras, SATSE. Cuando un niño llega a esta área se le hace un chequeo inicial y, en función de su estado, se le atiende enseguida o se da prioridad a otros enfermos.
 
Tampoco hay grandes listas de espera (31,52 días de media), lo que posibilita que el centro acoja a pacientes de otros hospitales. Eso le permite, también, realizar escáneres a adultos «para no tener el servicio parado», según la gerente.
 
Este hospital cuenta con una unidad de pediatría social, mal dotada –según los sindicatos–, que se ocupa de la atención a niños adoptados en otros países, con síndrome de Down o con sospechas de maltrato. Tiene, además, un colegio para los niños internos, un gimnasio y un acogedor taller de «arteterapia» para los pequeños.
 
Atención a anoréxicos
 
El hospital Niño Jesús tiene una unidad de psiquiatría en la que se atiende a menores con problemas de anorexia y bulimia. El área cuenta con sólo doce camas, pero siempre se procura que la mayoría de pacientes –salvo en casos estrictamente necesarios– duerman en sus casas y coman en el centro, donde se les hace seguimiento. Este año comenzó a funcionar un gimnasio para complementar el tratamiento de algunos niños. La prueba piloto se está llevando a cabo con enfermos de leucemia.
 
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