La periodista Nieves Herrero, que acaba de publicar una novela histórica ambientada en los años 40, cree que no es "bueno" que "nadie esté despertando el pasado", que "tantas heridas" puede reabrir. "Me parece que el franquismo tiene que quedarse para la literatura, no para la vida del siglo XXI", subraya.

En una entrevista concedida a Europa Press, Herrero, que presenta en Galicia la que es su quinta obra, opina sobre la reciente polémica generada por el alcalde de Beade (Ourense), el popular Senén Pousa, quien se define como franquista. "Un alcalde tiene que mirar hacia el futuro y nunca hacia el pasado", destaca.

Aunque Franco no es el protagonista de 'Lo que escondían sus ojos', que aborda la relación amorosa entre el ministro del régimen Ramón Serrano Súñer y la marquesa de Llanzol, Herrero subraya que "el pasado, pasado está" y recomienda que "no hay que revivirlo".

Pero también denuncia "cualquier acto de violencia", que le parece "mal" sin tener en cuenta del "signo que sea". Y es que la periodista madrileña se encontraba ya en tierras gallegas, concretamente en Mondariz (Pontevedra), cuando los medios de comunicación se hicieron eco, este lunes, de la explosión de un artefacto de madrugada en el Ayuntamiento de Beade.

"No creo que sea bueno que nadie esté despertando el pasado que tantas heridas despierta. Creo que es un error por parte de un alcalde", señala, antes de reflexionar sobre que, en un país con libertad de expresión, "cada uno puede decir lo que quiera" y "aunque a alguien le moleste no tiene por qué poner una bomba". "Lo denigrante es que alguien ponga una bomba en un ayuntamiento. Eso es lo que hay que rechazar", incide.

El cénit de la novela,

En mondariz

Nieves Herrero espera que su nuevo libro tenga una buena acogida en la Comunidad gallega, donde se desarrolla un capítulo en el que "la protagonista está muy lánguida" y "no tiene hambre". Entonces, "el marido decide traerla a Galicia a tomar las aguas de Mondariz, y es muy curioso, porque ella perfectamente se da cuenta de que está enamorada de Serrano Súñer", relata.

Por ello llama la atención sobre que "el cénit" de 'Lo que escondían sus ojos' "está en Mondariz". Y por eso reconoce que "tenía ganas" de visitar este municipio del sur de Galicia, conocido por sus aguas termales. "Estuve ayer y me gustó muchísimo ver todo. Me enseñaron cada sitio y disfruté muchísimo, me encantó, porque yo todo lo que sabía lo sabía por gente que me había hablado de cómo la aristocracia venía" a este lugar de la provincia de Pontevedra, apunta.

De hecho, Herrero indica que también le "sirvió" para escribir su novela lo que le contó su abuela, "que venía a tomar las aguas" de Mondariz. Ahora, ella misma ha aprovechado su visita para tomar fotografías que pretende mostrar a los interesados en llevar su obra a la televisión, puesto que, según revela, ya hay cinco productoras interesados en ello. Y la escena que tenga a Mondariz como escenario "va a ser muy bonita", avanza.

Con todo, comenta que se trata de un proceso "muy lento porque lo primero es escribir guiones, reducir costes, ver a donde puedes ir y a donde no...". Su intención, en este que califica como su "sueño", es supervisar la adaptación del libro a la televisión, aunque admite que la negociación depende de una agente literaria que es la que tiene los derechos.

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Lo que escondían sus ojos'

'Lo que escondían sus ojos', que lleva más de 50.000 ejemplares vendidos en dos semanas, trata, según la autora, sobre "una historia de amor que se vivió en el franquismo", entre un ministro de Franco —Serrano Súñer— y la marquesa de Llanzol.

Ella era la musa de Balenciaga y era "una mujer muy elegante" y "muy bella", en la que se Nieves Herrero se fijó debido a que, mientras buscaba un personaje para escribir una novela sobre la aristocracia en la España de la posguerra, "siempre salía su nombre".

Serrano Súñer y la marquesa "se encontraron en el otoño de 1940 y protagonizaron una historia de amor muy apasionada que mantuvieron en el tiempo". "Como fruto de esa relación nació Carmen Díez de Rivera", persona que "supuso mucho" en la Transición española —fue mano derecha de Adolfo Suárez—, y esta es "básicamente la historia de sus padres, de cómo se enamoran sus padres biológicos", explica la periodista.

Es una historia "de cuatro personajes" en un país que acaba de salir de la Guerra Civil. Y, dado que él es un personaje "muy político", la novela "está siempre a caballo entre lo político y su historia de amor".

El ministro de Franco, que nunca le dio el apellido a la marquesa, está "constantemente resolviendo problemas, poniendo en marcha leyes, tomando decisiones, yendo a ver a Hitler, Mussolini, Churchill...". "Él se mueve en ese ambiente y ella se mueve en un ambiente de alta sociedad aristocrática, muy intelectual", apunta, para añadir que "cada uno se movía en un ambiente distinto" pero un día "coinciden en una fiesta y a partir de entonces sus caminos se juntan".

La escritora destaca que los hechos se centran en la "España más glamurosa" y considera que con ello viene a llenar un espacio poco cubierto, "porque hasta ahora se había contado mucho sobre el hambre, la censura y las miserias", pero no tanto sobre las "fiestas".

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