Tras el mutismo de las últimas semanas y todo tipo de rumores, Airbus anunció ayer que ha programado para mañana, miércoles, el primer vuelo de prueba del A-380, el mayor aparato de la aviación civil.
 
En los mandos, una tripulación internacional, en la que destaca el español Fernando Alonso como ingeniero jefe de vuelo. Su misión será el seguimiento de los controles y de toda la estructura del avión.
 
Para Alonso (Madrid, 1956), vicepresidente de la División de Vuelos de Pruebas, no será la primera vez: probó el A-319 y el A-318, entre otros Airbus. Alonso, casado, con tres hijos y aficionado al tenis, hará de conexión entre los pilotos, los veteranos franceses Claude Lalaie y Jacques Rosay, y los tres ingenieros encargados de leer los parámetros.
 
Es el vuelo más esperado en Europa desde que el legendario Concorde inauguró su andadura, hace 36 años, desde la misma pista, en el aeropuerto de Toulouse-Blagnac (sudoeste de Francia). Hasta 50.000 personas podrían asistir mañana al despegue del gran pájaro, que esta vez no llevará asientos, sino equipo de medición. Sólo queda que se cumpla la previsión: ni lluvias ni fuertes vientos.
 
«Ya saben que despega»
 
Los ingenieros de Airbus «ya saben que [el A-380] despega». Desde el 5 de abril llevan realizando pruebas en tierra en las pistas del aeródromo francés. Ese día se puso carburante en los depósitos del superjumbo (tiene capacidad para 310.000 litros), y en los días siguientes se ejecutaron pruebas de motores: primero, con el avión parado y, luego, rodando por la pista, hasta alcanzar una velocidad de 220 km/h, aunque sin llegar a despegar.