El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número tres de Úbeda (Jaén) ha acogido las declaraciones como imputados de cuatro de las personas contra las que se querellaron los padres de dicha localidad jiennense a los que la Junta retiró entre los pasados meses de febrero y mayo la custodia de su hija, de once años de edad, al creerse que había sido maltratada cuando realmente padece una enfermedad.

En concreto, según ha informado a Europa Press el abogado de los padres de esta menor, Luis Fernando Salido, este pasado viernes día 27 declararon ante dicho juzgado ubetense el tutor de la clase de la pequeña, una médica del equipo de orientación del centro, la pediatra que la exploró y el coordinador de Programas Sociales del Ayuntamiento de Úbeda.

La defensa de estos progenitores entiende que todos ellos cometieron una actuación "improcedente y negligente" que desembocó en la apertura, por parte de la Delegación Territorial de la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta, de un "procedimiento de desamparo" de la niña, que fue apartada de sus padres "durante tres meses", según ha remarcado Salido.

Como se recordará, en el pasado mes de febrero, desde la Administración andaluza se iniciaron actuaciones y se tramitó un procedimiento administrativo de declaración de desamparo legal y de ingreso de la referida niña en un centro de menores, que en principio iba a ser el de Andújar (Jaén), si bien finalmente fue un tío de la menor el que se hizo cargo de su custodia.

Tres meses después, en mayo, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Úbeda (Jaén) dispuso que la pequeña regresara a casa con sus padres tras comprobarse que las supuestas quemaduras de cigarrillos que presentaba la niña en su cuerpo y que motivaron la retirada de la custodia eran manchas producto de una enfermedad. DECLARACIONES

En su declaración este pasado viernes ante el citado juzgado ubetense, a la que ha tenido acceso Europa Press, el tutor de la niña señaló que lo que le hizo "sospechar que algo pasaba en torno a la menor" era la aparición, "cada cierto tiempo, de unas heridas" en ella, si bien no apoyó que se le hiciera un reconocimiento médico porque antes quería tener una tutoría con los padres, a quienes ya había citado y de los que deseaba obtener una autorización para ello.

Pese a esa postura, el tutor ha reconocido que dicho "reconocimiento médico", de "alrededor de 15 minutos", se le realizó a la niña, quien, por otra parte, según su relato, dijo en una ocasión "delante de toda la clase" que su padre le había ocasionado una de dichas heridas "sin darse cuenta al quemarla con un cigarro", si bien en otras ocasiones atribuyó esas manchas a "mosquitos", unas "contradicciones" que, unidas a que "la niña siempre iba demasiado abrigada, incluso en épocas en las que no hacía frío", le llevó a pensar que "podía ocurrir algo", pese a lo cual "no formuló denuncia ante ninguna autoridad".

Por su parte, la doctora adscrita al servicio de orientación del colegio de la niña ha afirmado que fue el tutor quien la puso "en alerta" en relación a esta alumna, a la que "reconoció" una vez que "el equipo directivo le comentó las sospechas que había", si bien "en una primera ocasión no pudo afirmar que fueran quemaduras" lo que sufría la pequeña.

Posteriormente, "la observó en dos ocasiones más en el patio, porque a la luz del día es como mejor se observan las lesiones dermatológicas, comprobando que era una lesión distinta", tras lo cual colaboró en la elaboración del documento que se rellenó por un posible maltrato, aunque "no tenía ninguna prueba médica de que eran quemaduras" y lo que le realizó a la niña fue "una observación y no un reconocimiento médico".

En tercer lugar, la pediatra que atendió a la chica en el centro de salud al que la llevaron desde el colegio ha relatado que actuó como facultativa de guardia a instancias del "coordinador de servicios sociales", que la llamó en ese momento "no por su condición de pediatra", sino porque es "miembro de una comisión municipal de maltrato infantil".

Según esta profesional, cuando le llevaron a la niña no avisó al pediatra de cabecera de ésta porque "no estaba en su consulta", y "examinó el historial médico" de la menor "por si había alguna enfermedad dermatológica o de otro tipo que pudiera tener relación con las lesiones que la niña presentaba, pero no vio ninguna enfermedad que pudiera justificar" las manchas.

Por último, el coordinador del programa de servicios de sociales del Consistorio ubetense ha defendido que se requirieron los servicios de la pediatra aludida "tanto porque pertenece a los servicios sociales del Ayuntamiento como por ser miembro del equipo de maltrato infantil", y que tuvo conocimiento de este caso por boca de la coordinadora del servicio de orientación en "una reunión para evaluar las sesiones para prevención y detección del maltrato infantil en los cinco colegios" de la localidad.

"contradicciones" y "negligencia"

A tenor de estos testimonios, en los que aprecia "contradicciones", el abogado de los padres se ha reafirmado en su idea de que "se podían haber hecho las cosas mejor" en este proceso, de modo que antes de poner en marcha el protocolo para la retirada de la custodia "se podía haber contactado con el pediatra que atendía a la niña" habitualmente.

Por ello, el letrado Salido ha solicitado la declaración ante el juez de dicho pediatra de cabecera, al tiempo que se ha mostrado convencido de que en este proceso se ha cometido una "negligencia", de modo que los padres a los que defiende "han estado tres meses sin su hija" como consecuencia de un proceso que "se inició sin un reconocimiento médico", ya que la doctora del servicio de orientación "sólo la observó en el patio".

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