La sección segunda de la Audiencia Provincial de Valencia ha juzgado este martes a un hombre acusado de denunciar un falso asalto e incendio de su vivienda de la localidad valenciana de Tavernes Blanques tras quedarse dormido en su sofá con un cigarrillo encendido. Los hechos se remontan al 15 de diciembre de 2007.

El hombre se enfrenta a una pena de siete años de prisión y a pagar una multa de 3.600 euros por un delito de incendio; otro de simulación de delito; y un delito de estafa, tal y como reclama el ministerio fiscal. Asimismo, se le solicita una indemnización de 1.250 euros para la comunidad de propietarios de su vivienda, y de 60.102,26 euros para la aseguradora que le indemnizó tras denunciar los hechos.

Tal y como consta en el relato de calificación provisional del ministerio público, el acusado se encontraba en su vivienda de la calle Reyes Católicos de Tavernes Blanques el 15 de diciembre de 2007, y se quedó dormido mientras fumaba, sin haber apagado previamente el cigarrillo.

Una brasa del cigarro prendió fuego al sofá y al despertarse el acusado por el fuego, y ver que éste estaba extendiéndose por toda la casa, salió huyendo sin avisar a emergencias ni al resto de los vecinos del edificio.

Con motivo del humo, que se extendió por todo el edificio, los vecinos que vivían en el mismo, y que constaba de cuatro plantas y 18 viviendas, tuvieron que desalojar sus domicilios para evitar la inhalación de humos tóxicos. Fueron ayudados por efectivos de la Policía Local, que socorrieron a ancianas y niños para que pudieran salir de sus casa.

El incendio quedó extinguido sobre las 6.10 horas, y provocó daños en paredes y techos del edificio por el humo que se extendió por el resto de plantas, y que fueron tasados en 1.250 euros, según se expone en el mismo escrito fiscal.

Pasados unos días, el 26 de diciembre, el acusado compareció en las dependencias de la Guardia Civil donde había sido previamente citado, y para evitar su responsabilidad y obtener un beneficio económico ilícito, denunció que sobre las 3 horas habían llamado a su casa, donde se encontraba solo al hallarse su esposa ingresada en el hospital.

Abrió la puerta al decirle que era el vecino, y en ese momento —según declaró— entró un hombre con pasamontañas y una pistola, y como vio la caja donde se hallaban las joyas de su esposa y 4.000 euros que tenía en metálico de un coche que había vendido, se lo pidió. Luego cogió un mechero y prendió el sofá, con lo que el acusado salió del domicilio y huyó hacia un barranco. Como tenía un seguro de hogar que le incluía el incendio y el robo, reclamó a ésta ambos siniestros y fue indemnizado con 60.102,26 euros.

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