Hospital Arnau de Vilanova en Lleida
Imagen del Hospital Arnau de Vilanova (Lleida). EP

El Juzgado Contencioso Administrativo número 12 de Barcelona ha condenado al Instituto Catalán de la Salud (ICS) a indemnizar con 162.476 euros al marido y a los cinco hijos de una mujer a la que tardaron once meses en diagnosticar y extirpar un tumor suprarrenal en el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida. La paciente falleció cinco meses después de la intervención.

En marzo de 2007, el médico de cabecera de la fallecida, de 64 años, la derivó con carácter de urgencia al servicio de nefrología del citado hospital tras detectarle una hipopotasemia, una alteración hidroelectrolítica que se caracteriza por un descenso de los niveles de potasio en la sangre.

La visita tuvo lugar el 26 de abril. La nefróloga consideró que esa falta de potasio podía deberse a un caso de hiperaldosteronismo, un trastorno metabólico por el que las glándulas suprarrenales produzcan más hormona aldosterona de la necesaria. Como esta alteración podía ser un síntoma del carcinoma suprarrenal le prescribió un TAC.

El 15 de mayo de ese año, le realizaron la prueba pero, diez días después, cuando la facultativa debía estudiar el resultado, no encontró el TAC, le restó importancia y citó a la paciente para hacerle una ecografía el 27 de septiembre. La sentencia señala que la médico debía haber ordenado buscar el TAC o repetir la prueba pues había la sospecha inicial de que podía tratarse de una patología de gravedad.

El TAC en el que se apreciaba el tumor desapareció y no le repitieron la pruebaEsta segunda prueba sí reveló la presencia de un tumor en la glándula suprarrenal por lo que la nefróloga la derivó al cirujano el 17 de octubre. En ese momento, "el criterio de urgencia debería haber primado pero no fue así", según la sentencia facilitada por la asociación El Defensor del Paciente que ha representado a la familia. De hecho, tuvo que esperar hasta el 22 de diciembre para que le realizaran una resonancia magnética y hasta el 19 de febrero de 2008 para que le extirparan el tumor.

El periplo de once meses por el Arnau de Vilanova fue en vano pues la mujer falleció el 6 de julio de ese año, un mes después de ingresar de urgencia con múltiples metástasis hepáticas y una diseminación de la neoplasia a la cavidad peritoneal.

En el TAC se detectó un tumor de 8,5x4,6 centímetros y cuando se lo extirparon medía 15x12x12 centímetros y pesaba 706,3 gramos. La sentencia recuerda que los índices de curación y supervivencia están en directa proporción al tamaño del tumor, el grado de invasión local y la no diseminación a los ganglios regionales, por lo que hubiera tenido más posibilidades de sobrevivir si hubiera sido intervenida quirúrgicamente de forma inmediata tras analizar el TAC.

Además, considera que la defensa del ICS no ha justificado el retraso de once meses que sufrió la paciente desde que, en marzo de 2007, fue derivada al Arnau de Vilanova hasta la intervención en septiembre de 2008. Por eso, le condena a indemnizar al viudo de la paciente con 114.691 euros y a cada uno de sus cinco hijos, con 9.557 euros.

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