Erna Solberg
Imagen de archivo de la política conservadora noruega, Erna Solberg. Høyre / FLICKR

El Partido Conservador y el Partido del Progreso, una formación ultranacionalista de tintes xenófobos, constituirán un gobierno en minoría en Noruega, aunque contarán con el apoyo externo de los dos grupos de centro del bloque opositor que ganó las elecciones hace dos semanas. Lo ha confirmado la líder conservadora y próxima primera ministra, Erna Solberg, que sustituirá en el poder a la coalición de izquierda del laborista Stoltenberg, que gobernó de 2005 a 2013.

La entrada del Partido del Progreso (Frp, por sus siglas en noruego) en el Gobierno supone el acceso por primera vez al poder de una formación de corte xenófobo en Noruega. La influencia de esta formación supondrá una línea más dura en inmigración, en reagrupación familiar y acceso a la ciudadanía, tomando el ejemplo de Dinamarca, que la líder de aquel partido, Siv Jensen, tantas veces ha elogiado.

"Se trata del acuerdo de gobierno más exigente, ya que asegura a cristianodemócratas y liberales influencia a pesar de no entrar en el gobierno. Es un día histórico en la política noruega, nunca antes ha habido una colaboración tan grande en el centroderecha", afirmó la líder conservadora, Erna Solberg.

Han sido más de cuatro semanas de negociaciones para formar la coalición de Gobierno Solberg reiteró que su intención era formar un gobierno con los cuatro partidos, pero que al final liberales y cristianodemócratas prefirieron mantenerse fuera, aunque aseguró estar "abierta" a que puedan entrar más adelante.

El acuerdo apoyado por los cuatro partidos incluye recortes en prestaciones al desempleo y bajadas de impuestos, pero también dos exigencias del centro: no habrá prospecciones petrolíferas en el norte la próxima legislatura y se buscará una solución a los niños de familias solicitantes de asilo que han residido años en Noruega.

Composición del Gobierno

El gobierno, cuya composición negociarán ahora conservadores y ultranacionalistas, no alterará la regla de destinar al presupuesto anual un máximo del 4% del valor del fondo público que invierte las ganancias petroleras de Noruega.

El anuncio de Solberg culmina más de dos semanas de negociaciones entre los cuatro partidos del bloque opositor, que el pasado 9 de septiembre obtuvo una victoria contundente con el 53,9% de los votos frente al 40,5 de la coalición "rojiverde" de Stoltenberg. Los conservadores y el Partido del Progreso, segunda y tercera formaciones más votadas tras los laboristas, controlan 77 de los 169 escaños del Parlamento.

El Partido del Progreso, que bajó seis puntos y perdió 12 escaños con respecto a 2009, impulsó tras los comicios una campaña dirigida al exterior para negar que fuera una formación xenófoba. Pero uno de sus políticos de más peso, el líder en Oslo Christian Tybring-Gjedde, reiteró que Noruega sufría una islamización "a hurtadillas" y que la inmigración amenazaba la cultura noruega.

Las elecciones se celebraron dos años después de la mayor tragedia en la historia reciente del país: los atentados perpetrados por el ultra Anders Behring Brevik, en los que murieron 77 personas.

Breivik, que militó en su juventud en el Partido del Progreso pero que lo abandonó por considerarlo moderado, quiso castigar entonces al poder, personificado en el laborismo, a quien acusaba de fomentar el multiculturalismo y amenazar la existencia del pueblo noruego.