El Ayuntamiento de Astillero y la empresa SETELSA, radicada en el municipio, han llegado a un acuerdo para la instalación de un prototipo en un paso de cebra, en la calle Industria, a la altura del café-bar El 7, que servirá para alertar a los conductores que se aproximen al mismo de la presencia de peatones dispuestos a cruzarlo.

Las obras de instalación de este sistema, que la empresa ofrece gratuitamente y se hace cargo de su implantación, conservación y mantenimiento durante un año, han comenzado esta semana, según ha informado el Ayuntamiento de Astillero.

El Consistorio únicamente asumirá los gastos de energía eléctrica y las ayudas de albañilería necesarias para su funcionamiento hasta pasado un año, cuando el prototipo pasará a ser de propiedad municipal.

El alcalde, Carlos Cortina, que ha visitado este viernes los trabajos, ha manifestado que se trata de un sistema electrónico innovador que ha sido además diseñado por una firma del municipio y cuyos objetivos "no pueden ser más loables ya que al fin y al cabo se busca mejorar la seguridad viaria y particularmente la de los peatones en aquellos puntos en los que están autorizados y tienen prioridad, como los pasos de cebra".

Cortina ha indicado que todo lo que suponga incrementar la seguridad a la hora de transitar o circular por la calles del municipio será "bienvenido", además de sumarse a otras iniciativas municipales en este ámbito como las obras de adecuación que se llevaron a cabo en los pasos de peatones con el fin de limitar la velocidad de los automóviles.

SISTEMA

Por otro lado, el prototipo que se está instalando permitirá a la compañía verificar su funcionamiento y analizar diversos parámetros del sistema en un entorno real para que el que se ha diseñado. El sistema consiste en la emisión de una señal luminosa que el conductor está en condiciones de percibir y por la que se le avisa de su aproximación a un paso de cebra y de la disposición de un peatón a cruzarlo.

Su funcionamiento se basa en unos dispositivos ópticos electrónicos colocados en las aceras y que no son visibles por los viandantes al estar camuflados en el interior de unos bolardos, aunque detectan de forma automática su presencia en los inicios de los pasos, lo que provoca la activación de unas balizas luminosas bidireccionales embutidas a ras de suelo en el asfalto de la calzada. La secuencia luminosa e intermitente de estas balizas es visible a un kilómetro de distancia.

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