El joven de 22 años, A.C.O., al que desde el pasado lunes enjuicia un jurado popular en la Audiencia Provincial de Ciudad Real, ha aprovechado este viernes su derecho a la última palabra para insistir en que no mató a V.E.G., el padrastro de su amigo, y que en caso de que hubiera hecho algo habría sido en defensa de su familia.

"Soy inocente, no he hecho nada, Pero si hubiese tenido que hacer algo, lo habría hecho por mi familia", indicó A.C.O. una vez que la Fiscal ha pedido para él la pena de 23 años de prisión por un delito de asesinato y la defensa su absolución o, de forma subsidiaria, entre 8 y 10 años por un homicidio con la atenuante de drogadicción.

En la última sesión del juicio, antes de que el lunes la presidenta del tribunal entregue a los miembros del jurado el objeto del veredicto, han ratificado sus informes varios peritos por videoconferencia especializados en ADN, que han reconocido que se encontró perfil genético del acusado mezclado con el de la víctima en su portal; en criminalística, que el único dato que han podido aportar del arma es que era un arma blanca monocortante, muy afilada y de una hoja de 24 milímetros; y en huellas, que han señalado que las encontradas en la vivienda de la víctima y del acusado eran compatibles aunque no han podido garantizar que fuera la misma.

Causar sufrimiento

La quinta sesión del juicio ha incluido el informe de la defensa, en el que ha mantenido la pena inicial de 23 años que solicitaba para el joven por asesinato, aunque ha modificado levemente el modo en el que ocurrieron los hechos porque, a su juicio, las pruebas practicadas han demostrado que el A.C.O. tuvo ánimo de causar sufrimiento a la víctima por lo que la siguió apuñalando cuando yacía en el suelo sobre un gran charco de sangre.

Para la fiscal, en el juicio ha quedado acreditado que A.C.O. es el autor de la muerte de V.E.G. gracias a los testimonios de vecinos de la víctima y de los policías y forenses, pero sobre todo a la grabación que, "con todas las garantías procesales", se realizó el 17 de junio en la prisión de Herrera de La Mancha, en una sala para visitas, y en la que el joven narró los hechos a su madre.

"Ha sido la propia palabra del acusado quien nos ha contado lo que ocurrió aquella noche del 15 al 16 de mayo de 2012 y luego se ha corroborado con las pruebas y hechos objetivos", ha concluido la representante del Ministerio Fiscal.

Culpar al menor

Por su parte, la defensa de A.C.O. se ha basado en culpar de todos los hechos al menor, hijastro de la víctima, que ya fue condenado en su día y ha afirmado que el único error de su cliente "fue ser amigo de quien no debía", insistiendo en que la noche del asesinato no estuvo en casa de la víctima.

Además, ha apelado al principio de "in dubio pro reo" y ha defendido que ninguna de las pruebas son, a su juicio, determinantes "sino que contienen más dudas que las que despejan", al tiempo que ha insistido en que ellos no reconocen ni la grabación ni su transcripción.

No obstante, en el caso de que el jurado considere culpable a su patrocinado, ha pedido la pena subsidaria de homicidio con la atenuante de drogadicción y rechazando de plano el ensañamiento y la alevosía "porque en todo caso habría sido un estado de necesidad, o su familia o la víctima", lo que podría implicar una pena que oscilaría entre los 8 y los 10 años de prisión.