El mallorquín Bernardí Roig puede tener a gala o el "privilegio" de haberse convertido en el primer artista contemporáneo vivo cuya obra ha sido expuesta en el Museo Nacional de Escultura, con sede en el Colegio de San Gregorio de Valladolid, merced a la muestra 'Instante blanco' compuesta por diez imágenes en blanco diseminadas por distintas partes de dicho espacio museístico y que se intercalan con piezas de la colección permanente.

Se trata, además, de la primera exposición escultórica en sentido estricto de este "artista visual", tal y como él se define, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, explica que las diez figuras que hasta el 12 de enero permanecerán 'entrometidas' entre el resto de obras del Museo Nacional de Escultura no pretenden entablar un diálogo con las clásicas sino, por el contrario, "romper la cronología e historiografía propias de este espacio en un nivel muy íntimo de experiencia personal".

El autor de estas diez esculturas, copias vaciadas de personas reales, siete de ellas procedentes de otros proyectos y exposiciones y tres realizadas ex profeso para 'Instante blanco', constituyen el trabajo de dos años desde que recibió el encargo del Museo Nacional de Escultura para formar parte del programa de actos elaborado con motivo de su 80 aniversario.

Roig, durante la presentación de la muestra, en la que ha estado acompañado por el subdelegado del Gobierno, José Antonio Martínez Bermejo; la directora del museo, María Bolaños, y la subdirectora general de Bellas Artes, Begoña Torres, ha confesado que su relación con el espacio expositor ha sido "impactante", sobre todo en momentos de soledad en sus estancias en los que a "oir las carcomas de sus piezas, una especie de susurro que había en el interior de la materia, como si todavía hubiera alguien vivo trabajando en el estómago de las esculturas".

"el canto de las carcomas"

Dicha experiencia metafórica, "ese murmullo o canto de las carcomas", como así ha incidido, es lo que, a su juicio, demuestra que las piezas de la colección permanente siguen "muy vivas" y "contemporáneas", de ahí que finalmente aceptara el reto de llevar sus obras y su propia "contemporaneidad" a Valladolid. "No hay diálogos entre unas y otras sino la voluntad de aproximación a un recorrido marcado por el deambular en las estancias", ha insistido.

Respecto al título de la muestra, el mismo hace referencia a la célebre frase del 'Fausto', de Goethe: "Detente, instante, ¡eres tan bello!". Así, entiende que la escultura representa el instante, apresado en la quietud de la forma, ese instante blanco porque la luz detenida se ha coagulado. "Cada escultura es un fotograma de algo que está pasando, un coágulo de luz que se va a mantener hasta el día 12 de enero", ha enfatizado Roig.

En la misma línea, la directora del museo, María Bolaños, ha justificado la presencia de ese "grupo imágenes entrometidas" en el espacio del Colegio de San Gregorio, la Casa del Sol y su corredores y patios debido a su "condición figurativa, tras mucho tiempo en el que la figura humana había desaparecido de la escultura como una antiguaya", al tiempo que se ha felicitado de la interacción entre unas y otras obras que "contagia a la colección de tiempo presente y la saca del limbo de la inmortalidad y quizá también la rescata de una mirada un tanto rutinaria".

Por su parte, el subdelegado del Gobierno en Valladolid, José Antonio Martínez Bermejo, ha destacado la dimensión internacional del autor de la muestra y ha calificado su puesta en escena de "valiente e imaginativa" al atraverse a introducir sus piezas, en blanco, entre las policromadas del Museo Nacional de Escultura.

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